viernes, 23 de octubre de 2009

POEMA INEDITO DE JOSE LUIS HIDALGO



POEMA INEDITO DE JOSE LUIS HIDALGO



Sin llamarte,
porque ya no me oias.
Con la boca mordiendo sangre y tierra.
Sin decirte siquiera:
aqui estoy,
aqui he venido
para saber de cierto que te has muerto.
Nada.
No dije una palabra,
ni un nombre,
nada que pudiera romper tu mansedumbre.
Pero yo di a tu sueño
lo mejor que tenia.
1938

martes, 25 de agosto de 2009

solo el dia que me muera

SOLO EL DIA QUE ME MUERA
Sólo el dia que me muera
sabré porque digo esto.
Pasé por tierra helada
y mi destino era el fuego.
Naci para amar la luz
y solo sombras encuentro.
Y morí como mueren
los que guardan un secreto.
Jose Luis Hidalgo

jueves, 16 de julio de 2009

HEMOS NACIDO TODOS

HEMOS NACIDO TODOS

¿Porqué la eternidad nos has negado?

Hemos nacido todos y crecemos
desde un remoto origen, sin descanso,
hacia Tu Luz, como infinitos trigos
por un terrible sol recalentados.
Señor, somos cosecha siempre y siempre
bajo el cielo furioso de tus campos.

miércoles, 3 de junio de 2009

A MI MADRE MUERTA


Jose Luis Hidalgo escribia sobre si mismo:

Yo fui un niño triste, dolorosamente sensible. Entre las nieblas de mis recuerdos de infancia, todas las sensaciones que logro vislumbrar, son pequeñas heridas producidas en mi alma, las más veces por sucesos nimios, sin importancia aparente.

La muerte de su madre teniendo nueve años, suscitaria en él una nostalgia filial que le duraria toda la vida, bien patente en el poema "A mi madre muerta".


A MI MADRE MUERTA

Madre mia, te pienso, madre mia, te sueño,
mi recuerdo amamantas con tu oscura mirada;
fijamente me miras detras de los cristales
que separan apenas, tu muerte de mi vida.

Lo sabes, madre mia, la muerte es como un arbol
a cuya sombra roja nos tendemos un dia
y en ella, descansandonos, nos limpiamos la frente
cuando el sudor nos brota igual que un pensamiento.

Tú tienes ya tu arbol, con una sombra tuya,
con un cansancio tuyo que te da tu sudor;
que estás cansada, madre, que estarás muy cansada
porque pesa la tierra sobre tu cuerpo frio.

Si, te fuiste, me dejaste aqui solo
tristemente viviendo, te alejaste callando
a los campos oscuros donde el aire es de tierra
y hay un pajaro dulce que no puede cantar.

Por tenerte aqui ahora, junto a mi cuerpo vivo,
deshacerme quisiera y a tu seno secreto
con temblores de rio, yo quisiera volver.
Pero tu no me esperas, vives ya con las aguas
que desbordan los rios y se van a la mar.

viernes, 2 de enero de 2009

epistola a mis amigos mejores --- triptico de recuerdos


EPISTOLA A MIS AMIGOS MEJORES
Eramos tres en el invierno frio
paseantes solitarios de la helada,
en las calles nocturnas y sin luces
disparadas al puerto y a la playa.
Nuestros pasos median fijamente
Puerto Chico, El Sardinero y las cansadas
lonas de los bultos soñolientos
que se aburren bajo las gruas altas.
Sabiamos los tres - mejor que las gaviotas-
la hora en que las olas se acercaban
despacio y silenciosamente
a despintar el nombre de las barcas.
Sabiamos, tambien, que el viento solo sirve
para peinar y peinar, de noche, el agua
y que por eso el agua solo sueña
con peinar el arena de la playa.
De aquella playa solitaria y virgen
a la huella que nuestros pasos daban.
Pero, amigos, aquellas nuestras
tan lìricas exactas,
aquellas horas que quemamos juntos,
discutiendo el valor de una metafora
o diciendo adios con nuestros versos
a la brisa de salitre que pasaba,
se han perdido en la rosa de los vientos
que en mi mano sollozaba de nostalgia.
Tú Pepe, te quedaste quieto,
pero el mar te pesa en las espaldas.
Y tú, Jaime " marinero en tierra"
andas solo por tierras catalanas.
Y yo aqui mas lejos que ninguno,
por los campos que Federico canta
y queriendo gritaros con mi verso
que aunque ahora la guerra nos separa
algun dia de nuevo en nuestro barco
zarparemos en busca de otra alba.

TRIPTICO DE RECUERDOS
(Madrugada)
Aquellos pajaros mudos que ya se notaban
en la sangre de las madrugadas.
Aquellos pajaros que alguien me adelantaba en los sueños
que alguien me decia que los tenia que ver
con los ojos cerrados cuando volaran ante la ventana
cuando abrieran sus parpados a la primeras luces
cuando sus sesos se endurecieran
al adios escarchados de los luceros frios.
Aquellos pajaros que mojaban mis ansias,
que se encerraban en los cristales sin lagrimas
sin preguntarme nunca nada
sin querer enterarse de que yo aun era sabanas.
Los miruellos, las golondrinas, los gorriones
que traian la aurora con sus picos,
con sus patas de alambre
aquella aurora tan suya
que escondian por la noche en sus corazones diminutos.
El recuerdo de los arboles
cuyas hojas tenian vocacion de navajas
que entretenian sus brillos en confundirse con aquellos pajaros.
La profunda claridad del poniente sin llanto
de las aguas de aquel rio insistente
cuyos peces herian mis ojos.
A traves de los vientos sin habla
cuyas ruedas sentia en la garganta cuando querian ser flores,
las flores de aquel jardin que hizo crecer
el canto de los grillos.
Niño. Aun era niño.
(Mediodia)
Las rosas se abren como timpano
que escucha una alabanza.
Sus gritos son tan largos que los pajaros
dejan vacios los arboles
que pierden su sensibilidad lo mismo que un cadaver.
El sol se pone amarillo de tan triste
y el viento se retuerce y llora
porque le dan poco perfume.
Las rosas entonces gritan mas
y hacen troncharse a las violetas
temblar a las ortigas
y latir mas fuerte el corazon de los enamorados.
Es que ha llegado el momento
en que le duelen al sol sus rayos mas certeros
en que no pueden resistir sus heridas
ni las alas de las abejas
ni las hojas refugiadas en la sombra.
Las mariposas andan por el aire
como si fuera plomo
que se dejara transpasar por todo el mundo.
(Todas las libelulas parecen ser las ultimas
pero siempre podemos decir: aún queda otra).
Y el aire sigue dejandose enhebrar
por sus mismas agujas
que dejaron su papel por un momento.
Es cuando los relojes que se aburren en todas las paredes
disparan sus campanadas contra el cielo
y las horas siguen derrumbandose de nuevo.
(Noche)
El tembloroso canto de aquel silencio de cafe con leche
y de los platos que veia al retornar al sueño.
Aquella luna o frio que quise confundir con un lucero
aquella luna o rosa
que no vi nunca en las noches de lluvia.
Sin palabras
aquel descanso de las sabanas o hielos
que apagaban mi carne que nunca fue despierta
cuando queria descansar de vivir ya mil años
y el cuerpo como un brazo que no quiere ya nada
que espera morirse de pronto
dejar de latir como un parpado enterrado
y espera de la sangre un ultimo impulso.
Oh avance detenido de una luz que no acaba
de una luz que quiere reconocer su destino
alla donde el cuerpo ha dejado de hacer mariposas
a costa de su sangre.
Huesos huesos sumergidos
o aceites olvidados por dentro de las penumbras
o fieras sin anhelo sin deseo de nada.
No desear no tener como baba
como saliva tenue que aun no quiere estirarse.
Y ni la goma que besó algun clavo de hierro
ni paredes de esponja ni musgo en las vertebras.
Sólo un descanso lento de almohadas en el aire
y siempre como aire como ese triste aire
que alguien corta con alas para siempre.
No sé si piedra no sé si noche aun palpitante
o arpa que estrangula las navajas tenuamente.
Ya ni el recuerdo de que aún soy un niño....
JOSE LUIS HIDALGO