jueves, 11 de diciembre de 2008

A JOSE LUIS HIDALGO TRAS SU MUERTE



A JOSE LUIS HIDALGO

La muerte ha taladrado tus oidos
con una voz de cal y de ceniza.
Fué una palabra sólo. La palabra
que deja sin mirada las pupilas.

Sé que ahora tu sangre está vertiendose
en una alberca de aguas amarillas
y que en tus dedos - lirios sin descanso -
una malva de pena está podrida.

¿Que imagenes compruebas en los muertos
que en tus muertos clavaban mil heridas?
¿A que raices hoy atas tus sienes
que en tu raiz no fueran presentidas?

No digas nada, amigo. Ya no puedes
jugar con las palabras de tu vida,
ni destrozar tu cuerpo poco a poco
por entregar a todo tu sonrisa.

Escupiste una rosa de silencio
mientras tus ojos - gritos - lo rompian.
Y besó, hueca, exacta, con premura,
la sombra de la muerte tus mejillas.


JAIME DELGADO