miércoles, 12 de noviembre de 2008

NO SÉ QUE RUISEÑOR

NO SE QUE RUISEÑOR....

A mi querido amigo Aurelio
oyendome cantar la noche
inolvidable del 25 de enero.


No sé que ruiseñor, no sé que pajaro
tenia tu garganta Aurelio.

Me cogiste con los dedos de tu voz,
y juntos, alla por el Silencio,
unidas por las manos nuestras almas
me abriste a un mundo nuevo.

Los momentos se agrietaban a tu grito,
por el teatro se derrumbaban sueños.
Tú, sólo, allí. El aire, solo,
abrazandose, llorando por tu acento.

Fuiste creando melodias enteras,
los minutos se quedaron muertos.
Ahora ni tu, ni yo ya, - solo tu voz-,
y, para mi, mundos y mundos nuevos.

Tejiste con las notas una jaula
de oro y mi corazon, dentro,
vibró a los acordes de la jota
que tú soltaste al viento.

No sé que ruiseñor, no sé que pájaro
tenia tu garganta, Aurelio.

LLORANDO ESTAN

LLORANDO ESTAN

A mi intimo Eduardo, para
cuando se enamore.


Llorando estan los colores
por tu paleta, Eduardo,
te estan pidiendo pinceles
pero tu no quieres darselos.
El azul te pide cielos
y el verde te esta gritando
que quiere prados y montes....
pero tu... ¡no quieres dárselos!
Dormidos estan los tubos
y los pinceles soñando
que su cabeza reposa
sobre duro lienzo aspero.
Yo no sé que espiritu pasa
por la soledad del cuarto.
La ventana grita luz.
El silencio es triste y vago.
Eduardo ya no pinta
¿que le ha pasado a Eduardo?
¡Como lloran los colores,
qué solo el lienzo en el cuadro!
Vuelve ya con tus pinceles,
olvidalo ya, muchacho,
¡lo peor para un artista
es estar enamorado!

ANTES


ANTES

Yo tambien hubiera querido antes.
Antes de que existiera tu cuerpo ni el mio.
Antes. Mucho antes.
Cuando el mundo aun no era.
Antes de que fuera lo blanco blanco y lo negro negro.
Cuando no habia forma ni limite
porque no estaba lo que pudiera contenerlo.
Cuando si hubiera habido un ojo, unos labios o unos pechos
se hubieran muerto porque estaban solos.
Antes. Mucho antes.
Cuando hubieran llorado los sexos
porque no tenian donde ser.
Antes de que existiera la Nada
y cuando el Vacio aun no era Vacio
porque no habia otra cosa que él mismo.
Cuando el vacio se aburria solo.
Entonces, cuando las palabras no fueron pronunciadas
porque no habia oidos ni labios donde ser.
Antes. Antes. Mucho antes.
Antes de que estuviera fecundada la madre del Tiempo.
Cuando solo existia un escalofrio sin nebulosas y sin soles.
ANTES DE NACER DIOS.

LA SOMBRA RETORNADA

LA SOMBRA RETORNADA
Dímelo tú, sombra,
tú que has estado.
¿Que pais era aquel
aquél de tu reinado?
¿Que àis era aquel
de los cielos gemebundos,
de las estrellas frias,
de los cadaveres helados?
¿Que pais.
Dime...

EL SUICIDIO DE LA SOMBRA

EL SUICIDIO DE LA SOMBRA

Hubieran sido necesarios catalejos
para buscar su cuerpo.

Andaba errante y sin sueño
por dentro de las paredes.
No pudo pararse en nada.
Llevaba encima del aire
dos manos ensangrentadas.
Los hierros y las piedras
le quemaban la lengua.
El viento y la tierra
le agrietaba los ojos.
Los ruidos de las ciudades,
el llanto de los niños
le desdoblaba los oidos.
Un dia se ahogó en el mar
con un pajaro muerto al cuello.

JOSE LUIS HIDALGO

LA SOMBRA DE LOS HIELOS

LA SOMBRA DE LOS HIELOS

Aquella sombra enfriada que lloraba por los mares del Norte
su tentativa de medusa fracasada,
su anhelo de ver
el vientre de las ballenas,
de vivir en la punta de los arpones.
Aquella sombra que fue siempre navaja cortante,
que no esperó del aire aquellas luces palidas,
que no supo alimentarse
nada mas que de osos celestes
y de huesos triturados sin ansia.
Si. Tuvo que escuchar algun dia
las canciones de los barcos de aceite
que imitaban las novelas de Julio Verne.
Tuvo que notar
porqué los mares de niquel
no son igual que los demas mares.
Pero nunca quiso doblarse al peso de los perros.

¡Triste sombra de los hielos!

LA SOMBRA ASESINADA

LA SOMBRA ASESINADA

Estoy guardando esta sombra asesinada
con una herida viva en la garganta.
No espero a nadie que me ayude
a buscar el cuerpo de esta sombra,
de esta sombra que yo no sé quien ha matado.
Con puñales de frio
la han clavado en el suelo.
Le han sorbido la sangre
no sé qué pulpos negros.
Soy el custodio de esta sombra,
de esta luz muerta sin penumbra,
muerta por alguien. Muerta.

LA SOMBRA SIN ECO

LA SOMBRA SIN ECO

Emparedada en el yeso
tan quieta estaba y tan fria
que crei que ya era muerta.
Le pregunté,
yo le dije....
Pero no me contestaba.
Le derrumbé en la cintura
las piedras de las ciudades.
Quise cortarle el silencio
con hachas hechas de aire.
Pero nada.
Le pregunté, le preguntaron:
en las esquinas del viento
mil virgenes desnudas,
debajo de las piedras
mil angeles celestes.
Paisajes, vientos y nieblas
le preguntaban.
Pero ella estaba muda,
no pudo decirnos nada.
(Nieves frias y calientes
en la soledad lloraban
largos sueños sin respuesta
con las cortinas echadas).

NECESARIO

NECESARIO

Siento ya en las venas la soledad de los mares en calma,
el grito destemplado de las horas,
de los cielos vacios,
y de los témpanos que el frio heló como navajas.

El aire tiene grietas y pequeños resquicios.
Las esquinas perdieron hasta sus angulos rectos,
sus silencios y calmas,
los sueños en espera de ultimos despojos.
La sangre ya es un coágulo de oscuro y viejo vidrio
que nunca se derrama
pero que ya se ha perdido,
que ya se ha perdido.

No veo la luz por ninguna parte,
no puedo mover
ni los ojos al blanco,
ni las piernas,
ni aún las manos, aunque el aire está solo;
per, sin embargo, sé que no estoy dormido
y que la tierra no me llama para darme gusanos.
Que mi cuerpo aun es mio,
aunque mi alma reposa en un refugio ausente.
Siento que una gota de fuego
enciende mi garganta,
mis oidos tan sordos,
mi pecho torturado
y mi sien de hombre libre.

Ya me he ahogado bastante en el perfil de las cosas,
pero ahora hasta el cielo me resulta pequeño,
me aprieta los parpados
y me dice palabras por dentro de los huesos.

Venid, amigos, venid
y decidme el nombre de estos astros apagados
que siento ya en la boca,
de este agua subterranes que busca su salida
por mis ojos sin llanto.

Decidmelo todo:
Que hiera el eco de vuestros gritos
mi pecho torturado,
mis oidos tan sordos,
mi sien de hombre libre.
Decidmelo todo, porque necesito saberlo.
Decidme quien me llama quemandose los labios,
doblandose los dientes,
abriendose la garganta.
De quien es esa voz que me llama sin habla
desde el fondo de los mares,
desde el fondo del vientre de todas las montañas,
de todos los mundos,
de todo el Universo.

Decidmelo, porque necesito saberlo.

LA SOMBRA DE LAS SOMBRAS

LA SOMBRA DE LAS SOMBRAS

Esas sombras de los túneles que no han llorado nunca.
Esas sombras que no hizo la luz,
que nadie vió moverse,
que solo conocen el gemido de los ferrocarriles.
Esas sombras tan tristes,
tan lejanas al aire.
Alli donde las piedras manan agua,
donde los lagartos nacen ciegos
por el peso de las montañas.
Alli, donde es menester
que las sombras devoren las llamas de los candiles
para poder mantenerse.
Alli, donde los ojos se enfrian
como un carbon apagado
caido en un charco de llanto.
Alli, donde hay arañas y pajaros enterrados
que se alimentan
de luces asesinadas.
Alli habitaba.
Alli estaba aquella sombra de las sombras.