lunes, 17 de noviembre de 2008

poema del dolor y el odio


POEMA DEL DOLOR Y EL ODIO


Gemidos largos por un corazon
roto y solo,
vacio.
Sentir esa rama de Otoño
sin hojas, seca y fria.
Dentro, sin paredes
viejas y sin risas.
Una alegria sola --corazon--
sin cristales y con viento,
sucio de agujas. Negruras
de chimenea antigua
y olvidada
de la vida. De chimenea
remota
y dormida
en una casa sin luces,
solida dentro,
que sueña al borde
de un camino oscuro.


El pecho. Un palacio
deshabitado
y solo.
Algo apretado, en medio,
fuerza ciega o desconocida,
sombra del corazon
sin cuerpo.
Soñar con un mar,
entero de Sangre.
O con un cielo
entero de Odio.
O con esa nube
que llena el aire de cuervos.
O con que hemos visto
ojos sin orbitas
que los contengan,
como un vientre; ojos sonambulos
que no miran
y ven. Candentes
de sangre sin derramar.
Querer que sea el mundo
una detación enorme.

Sangre.
Un mar, un cielo
de Sangre.
Los rios y los arboles son Sangre.

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