miércoles, 29 de octubre de 2008




MUY LENTAMENTE

Asi, asi, muy lentamente,
como una hierba gris que el cuerpo invade
y que viene de lejos tristemente
sollozando...
Asi, muy lentamente
y sollozando,
siempre sollozando
como una nieve azul,
como una luna...
Como un pajaro sin viento que el cansancio
va hiriendo muy despacio por la espalda,
le va, dulcemente, asesinando
con un aire amarillo,
con una voz
o con un agrio silencio hecho de espadas...
Y todo asi, muy lentamente
hacia lo eterno, sin gritos,
sin cerillas,
sin carbones quemados a destiempo.
Frio todo
y desnudo,
y yo, lento, sonambulo,
abriendo un turbio son de torreones,
de cadenas revueltas,
de vidrios,
de cenizas.
Y mis ojos, no sé donde, entre mis dedos
con flores de sangre,
podridos ya,
con gusanos...
Y mi voz
partiendome los dientes y los labios
como una dura tierra,
como un hueso lejano,
como vinagre.
Y mis pies
descalzos,
sin sentido,
destrozados.

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