miércoles, 29 de octubre de 2008

busca



BUSCA

I

Viniste aquel otoño, portadora
de una estrella cerrada que en un sueño
como un ojo apagado se escondia.
Por el otoño tú, sin luz, ausente.

(Cada dia en la vida necesaria
elevaba el sol su pesadumbre.
El arbol arrancaba de la tierra
la circulada savia invariable).

Quien supiera de ti, de los caminos
que por el paso lento de la infancia,
de los años brotando en el colegio
a mis manos desnudas te traian!

Vi tu cuerpo crecer sin conocerte
surtidor de si mismo como un junco
sin lograr encontrar la necesaria
definitiva raiz para la tierra.

Y tus manos a tientas, ciegamente
golpeaban sin cesar los corazones
encontraban el eco de un espejo
que su imagen en vano repetian.

Y tus ojos el agua de los años
sin encontrar su fondo reflejaban.

II

Yo tambien, por el otoño solo
dilapidaba extraños meteoros.

Era pastor de hogueras imposibles
que desfilaban lentas para mis ojos
quemandose a si mismas como brasas
contemplandose en aridos espejos.

Yo veia brotar en el silencio
la palmera sin sueño de la noche.
Yo escuchaba mis noches necesarias
amanecer sin ti cada mañana.

Y la tarde esperaba nuestro encuentro
con un vuelo delgado de palomas.
En un aire de alas temblorosas
la piedra su perfil transparentaba.....

III

ENCUENTRO

Fué el encuentro remoto de una sombra
presentida muchos años en voz baja,
ese humo dormido que de pronto
estalla en la cabeza del paisaje.

Fue la rosa encendida que sorprende
su propia anunciacion en el estanque.
Una mano encontrando en el silencio
un corazon desnudo que en él late.

Eras tú y era yo. Como dos llamas
altas de amor, hermosas, encendidas
puro fuego en el viento que se alza
de su mismo futuro de ceniza.

Amor, amor.Llegado como nunca.
Encendido relampago en el centro
del alma que sin orillas sueña.
Tierra en la luz ya de los cielos signo.

¡Oh, raiz encontrada. estrella abierta,
dame tu sueño para siempre mio!
¿Seré yo el rio, eternamente vivo,
adonde su luz venga a reflejarse?

jose luis hidalgo

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