miércoles, 29 de octubre de 2008

algunos poemas de jose luis hidalgo





ABIERTO PARA TODO EL MUNDO


Me penetran hoy hasta los mismos angeles.
Puedo ser cualquier cosa:
una aguja en la noche
o un barrendero vestido de domingo.

Es lo mismo.
Estoy vacio. Podeis traer cualquier traje
y encarcelarii en este armario deshabitado que tengo sobre el pecho.
Podeis tambien
enhebrarme los oidos con un arbol
y hacerme andar a fuerza de microscopios.
Cualquier cosa.

No necesito deciros que a mi sangre
le he regalado un pasaporte para que emigre a la luna.
Ahi teneis mi espalda.
Abridle una fosa
y enterrar en ella cuatro piedras
y el tricornio del guardia civil de los bigotes azules.
Repito que es lo mismo todo.

Podeis enterrar tambien un caballo,
asi su calavera no nacerá despues sobre la frente
con un hermoso color verde.
Os entrego mis manos
para que las metais en botellas
o, si quereis, en jaulas;
pero si haceis esto ultimo
conviene que cada dos años les deis algunos pechos de mujer
para que no olviden las caricias
y sean canarios en vez de manos.

Aplicad los oidos a mi pierna.
¿No lo sentis?
Es una flor que ha nacido en la tierra
y me crece por dentro del hueso.
Cuando llegue a la rodilla me sentare
para que no tenga mas remedio que suicidarse.
Seria triste que me llegara hasta la boca
y tener que aguantar su sabor
a jardines y jardines durante el invierno.

Ya os he dicho que estoy vacio.
Soy un saco sacudido.
Cualquier cosa me penetra.
Sobre el estomago tengo una carrera de caballos
cuyo galope es el que me hace latir las arterias con fuerza.
Fijaos bien.

Un rio me nace de la nariz y crece para adentro.
Tiene una mujer desnuda que se baña en sus aguas.
Haced de mi lo que querais.
Fregad los tejados conmigo.
Limpiad al sol el mosquito que tiene dentro del ojo.

Seré si quereis hasta la escupidera del cielo.
Solo os pido una cosa:
que no me convirtais en pila de agua bendita,
yo no podria contener agua parada toda mi vida
con solo las noticias que me traen los dedos lacios.

Que no me quiteis tampoco la mujer desnuda
que se baña en mi sueño.
Lo demas me es lo mismo.

jose luis hidalgo


ASESINATO

El sueño de aquel hombre que tenia un crimen sobre la frente
andaba doblandose y desdoblandose por las esquinas.

En las ventanas de toda la ciudad
empezaron a apagarse aquellos ojos parpadeantes,
que querian contemplar hasta lo ultimo
la extraña agonia de la noche.
Bajo la tierra, los arboles
apresuraron el doloroso entierro de sus raices.
(La luna estaba a punto de escupir sangre
en su penoso esfuerzo por desgarrar las tinieblas).

Dentro de las casas
las corbatas se deslizaban bajo las puertas
y cuando una mano invisible
encendió la luz
no pudo ver que eran serpientes
que iniciaban su huida
hacia los zapatos vacios.

(Habia en el aire un sabor de timbre estrangulado
que recorria el silencio como un escalofrio).

Y el hombre del crimen sobre la frente
andaba, loco, por los bordes de la noche,
buscando su sueño
en todos los rincones de la sombra.

JOSE LUIS HIDALGO


INICIACION

Clamores desde el fondo.
Se crispan las palabras como serpientes vivas,
como aullidos que salen del crujir de los parpados
y se vuelven de acero llorando ante la luna.
Y sobre todo esto:
las tinieblas movibles como un cieno de aceite.
No puedo remediarlo:
lo tengo todo dentro y tengo que escupirlo,
arrojarlo de mi con un asco profundo,
como un hijo maldito
como un aire parado en mis articulaciones.

Amigos, me duele la sangre.
Mis entrañas se crispan,
se derrumba mi frente.
Y no,
aun no es bastante.
Me tengo que desgajar bajo el parir terrible,
bajo este intento inutil de enseñaros mi fondo,
de querer darle alas a lo que va a nacer muerto,
va a nacer repelente,
no querido de nadie.

Pero algo surge amigos, algo surge y me invade,
algo que no se calla, que necesito expelerlo,
que me abrasa por dentro,
que quiere abrirse en voz
cantando en vuestras fibras.

Mirad:
las estrellas palpitan contra la misma tierra
como un corazon sobre mano extranjera.

Miradlo:
los pajaros de aplanan iguales a su sombra
ante el cielo blancureo que les castra las alas.
El aire es sobre la tierra mustia flor en un libro.

Miradme:
solo soy un anhelo de salir de estas ondas,
de salir de estas ondas y estos pozos sin fondo,
pero el cielo me aplasta con su cercano techo
como un caparazon,
como una costra de sangre,
como un silencio apagado debajo de una herida.

No importa, amigos, no importa.
Miradme bien, miradme, os invito a mirarme.
A fuerza de quemarme os mostrare mi fondo
y vereis bien desnudo todo ese charco amargo.
Escuchad los clamores, amigos.
Escuchadlos.

JOSE LUIS HIDALGO


TORMENTA

La tarde quiso cantar
una cancion larga y clara
y un gran suspiro de luz
se le murio en la garganta.
Tristes lirios cenicientos
por el poniente lloraban
lagrimas de azul y rojo
entre las brisas aladas.
Virgenes negras venian
poblando el viento de espadas
y el cielo empezó a gemir
llantos obscuros de agua.
La tarde se quedó sola
con las greñas desatadas
sueltas al aire de plomo
que se lenaban de plata.
Sus muslos verdes y tersos
en la soledad temblaban
frias preguntas a un aire
de respuestas apagadas.
La tarde quiso cantar
una cancion larga y clara
y un gran suspiro de luz
se le murió en la garganta.

JOSE LUIS HIDALGO


UNA NOCHE CUALQUIERA

(Esquema)

La luna estaba en el cielo
como un sexo bajo falda.

Dos gruesos arboles eran
sus muslos de copas blancas.
Los arroyos le ponian
sus zapatitos de plata.

Y mientras tanto, la luna,
como un sexo, palpitaba...

JOSE LUIS HIDALGO


PRESENCIA

Estabas aqui, detras
¡y yo te estaba notando!
No te veia.
No me dijo nadie nada.
No te vi ni en ojos ni en espejos.
Ni gritos de sol o luna
me lo dijeron.

Te marchaste.
- yo sin verte- pero sabiendolo.
Tu cuerpo, sin forma ya,
se desmayó en el Espacio.
Tu marcha fue menos dura
- noté tu ausencia, de pronto -
en el aire.
Pero tu cuerpo ausente
- sin verlo- aún lo tengo.


ALBA

¡Qué brisa se despertó
en la madrugada palida!
¡Que asesinato de sombras
ante las luces del alba!

El gallo cantó a la aurora
una diana despeinada
mientras palacios de luz
despacio, se derrumbaban
y el aire se iba poblando
de gritos y puñaladas.
Por el viento se perdian
galopes de largas patas,
suspiros de lejanias
en luces, finales, blancas.
El cielo como un gran cofre
se fue poblando de plata.
Las claridades del dia
en arcos de tensa palma
iban sacando a la noche
de su destierro de escarcha.

JOSE LUIS HIDALGO



DESPERTAR

Despierto. Veo luz.
Asi ya soy. ¡Me siento
aqui tan nuevo y uno!
Completo soy, entero.

¡Dios mio, qué de rosas!
Mis limites comprendo...
Tactos dormidos suben
a flor de carne, cierto.

Volverme a mi, asi...
¡Mi soledad de dentro!
No sé...Dudo...Respiro...
¡Mis ojos tan abiertos!

Mi dolor en la Ausencia
viene con alas. Tengo
ganado el mundo
¡Que frio ya presiento!

Quedarme como un rio
tendido, largo, cuerpo...
En transitos de ausencias
en gritos y en destellos.

¡Cerraos ya, mis ojos!
¡Abrios en el sueño!
¡Dulzura del no ser!
¡Nostalgia de estar muerto!

Comprendeme tú ahora,
brisa campestre, viento.
¡Recuerdame las formas
y abreme tus espejos!

JOSE LUIS HIDALGO


NANAS

Y NO TE QUERRAN LOS ANGELES

...Y no te querran los angeles
si continuas llorando.
No bajaran cuando duermas
a limpiarte los zapatos.

Mañana por la mañana
subira el sol a lo alto
y tu saldras a la calle
con los zapatos manchados...


NO TENGAS MIEDO AL RUIDO

No tengas miedo al ruido
que se oye fuera,
es el viento que corre
sobre la hierba.

No tengas miedo al viento
que él es tu amigo,
el Viento Sur es bueno
para los niños.

Y cuando venga el dia
sadrás al campo
y jugaras con el viento
sobre los prados.


OYE, HIJO MIO, OYE

Oye, hijo mio, oye
oye la nana.

Te llenaré la cuna
de rosas blancas
que asi vendran los angeles
de lindas alas.

Te compraré un caballo
de crines blancas
para llevarte al rio
a ver las aguas.

Te alcanzaré la luna,
la luna blanca,
para que cuando duermas
bese tu cara...

Ya te canté la nana
duermete ya;
si no las rosas
se mustiaran.

Si no el caballito
se marchará
y ya la luna
no te querrá...

Duermete, duermete,
duermete ya.
Eha...Eha.. aaa...


QUE ES LA NOCHE DE REYES

Que es la noche de Reyes
duermete pronto,
ya se oyen sus caballos
bajo los chopos.

Duermete, hijo, duerme
cierra los ojos
que si te ven despierto
por ser curioso
tus zapatos, al alba
estaran solos.

Duermete, hijo, duerme
cierra los ojos
que estan los Reyes Magos
bajo los chopos.


YO TENGO UN LAZO AZUL

Yo tengo un lazo azul
todo de seda.
Mamá me lo compró
en una tienda.

Yo tengo una flor blanca
toda de raso.
Papá me la cogió
al ir al campo.

El agua me ha deshecho
la flor y el lazo.
¡Yo lloro por la flor,
la flor del campo!


CANTEMOS A LAS FLORES

Cantemos a las flores
que hay sobre la hierba,
ya el sol nos ha traido
toda la primavera.

Mi falda corre,
tu lazo vuela,
las niñas guapas
que den la vuelta...

¡La dimos todas!
Las niñas buenas
jugando al corro
ninguna es fea.

Cantemos a las flores
que hay sobre la hierba,
ya el sol nos ha traido
la primavera.

¡Que gire, que gire,
que gire la rueda!...


LA FEA

Con los rayos de la luna
te estoy tejiendo una falda.
Con los relumbres del rio
voy a limpiar tus sandalias.
El corpiño te lo hare
con las flores de la acacia.

Si los mozos no te miran
cuando vayas a la plaza,
no salgas mas a la calle
y encierrate bien en casa.

jose luis hidalgo.

nanas escritas en 1937 y publicadas en edicion postuma en 1951.



LA SOMBRA DE LAS SOMBRAS

Esas sombras de los túneles que no han llorado nunca.
Esas sombras que no hizo la luz,
que nadie vió moverse,
que solo conocen el gemido de los ferrocarriles.
Esas sombras tan tristes,
tan lejanas al aire.
Alli donde las piedras manan agua,
donde los lagartos nacen ciegos
por el peso de las montañas.
Alli, donde es menester
que las sombras devoren las llamas de los candiles
para poder mantenerse.
Alli, donde los ojos se enfrian
como un carbon apagado
caido en un charco de llanto.
Alli, donde hay arañas y pajaros enterrados
que se alimentan
de luces asesinadas.
Alli habitaba.
Alli estaba aquella sombra de las sombras.


NECESARIO

Siento ya en las venas la soledad de los mares en calma,
el grito destemplado de las horas,
de los cielos vacios,
y de los témpanos que el frio heló como navajas.

El aire tiene grietas y pequeños resquicios.
Las esquinas perdieron hasta sus angulos rectos,
sus silencios y calmas,
los sueños en espera de ultimos despojos.
La sangre ya es un coágulo de oscuro y viejo vidrio
que nunca se derrama
pero que ya se ha perdido,
que ya se ha perdido.

No veo la luz por ninguna parte,
no puedo mover
ni los ojos al blanco,
ni las piernas,
ni aún las manos, aunque el aire está solo;
per, sin embargo, sé que no estoy dormido
y que la tierra no me llama para darme gusanos.
Que mi cuerpo aun es mio,
aunque mi alma reposa en un refugio ausente.
Siento que una gota de fuego
enciende mi garganta,
mis oidos tan sordos,
mi pecho torturado
y mi sien de hombre libre.

Ya me he ahogado bastante en el perfil de las cosas,
pero ahora hasta el cielo me resulta pequeño,
me aprieta los parpados
y me dice palabras por dentro de los huesos.

Venid, amigos, venid
y decidme el nombre de estos astros apagados
que siento ya en la boca,
de este agua subterranes que busca su salida
por mis ojos sin llanto.

Decidmelo todo:
Que hiera el eco de vuestros gritos
mi pecho torturado,
mis oidos tan sordos,
mi sien de hombre libre.
Decidmelo todo, porque necesito saberlo.
Decidme quien me llama quemandose los labios,
doblandose los dientes,
abriendose la garganta.
De quien es esa voz que me llama sin habla
desde el fondo de los mares,
desde el fondo del vientre de todas las montañas,
de todos los mundos,
de todo el Universo.

Decidmelo, porque necesito saberlo.



LA SOMBRA SIN ECO

Emparedada en el yeso
tan quieta estaba y tan fria
que crei que ya era muerta.
Le pregunté,
yo le dije....
Pero no me contestaba.
Le derrumbé en la cintura
las piedras de las ciudades.
Quise cortarle el silencio
con hachas hechas de aire.
Pero nada.
Le pregunté, le preguntaron:
en las esquinas del viento
mil virgenes desnudas,
debajo de las piedras
mil angeles celestes.
Paisajes, vientos y nieblas
le preguntaban.
Pero ella estaba muda,
no pudo decirnos nada.
(Nieves frias y calientes
en la soledad lloraban
largos sueños sin respuesta
con las cortinas echadas).


LA SOMBRA ASESINADA

Estoy guardando esta sombra asesinada
con una herida viva en la garganta.
No espero a nadie que me ayude
a buscar el cuerpo de esta sombra,
de esta sombra que yo no sé quien ha matado.
Con puñales de frio
la han clavado en el suelo.
Le han sorbido la sangre
no sé qué pulpos negros.
Soy el custodio de esta sombra,
de esta luz muerta sin penumbra,
muerta por alguien. Muerta.



LA SOMBRA DE LOS HIELOS

Aquella sombra enfriada que lloraba por los mares del Norte
su tentativa de medusa fracasada,
su anhelo de ver
el vientre de las ballenas,
de vivir en la punta de los arpones.
Aquella sombra que fue siempre navaja cortante,
que no esperó del aire aquellas luces palidas,
que no supo alimentarse
nada mas que de osos celestes
y de huesos triturados sin ansia.
Si. Tuvo que escuchar algun dia
las canciones de los barcos de aceite
que imitaban las novelas de Julio Verne.
Tuvo que notar
porqué los mares de niquel
no son igual que los demas mares.
Pero nunca quiso doblarse al peso de los perros.

¡Triste sombra de los hielos!


EL SUICIDIO DE LA SOMBRA

Hubieran sido necesarios catalejos
para buscar su cuerpo.

Andaba errante y sin sueño
por dentro de las paredes.
No pudo pararse en nada.
Llevaba encima del aire
dos manos ensangrentadas.
Los hierros y las piedras
le quemaban la lengua.
El viento y la tierra
le agrietaba los ojos.
Los ruidos de las ciudades,
el llanto de los niños
le desdoblaba los oidos.
Un dia se ahogó en el mar
con un pajaro muerto al cuello.

JOSE LUIS HIDALGO



LA SOMBRA RETORNADA
Dímelo tú, sombra,
tú que has estado.
¿Que pais era aquel
aquél de tu reinado?
¿Que àis era aquel
de los cielos gemebundos,
de las estrellas frias,
de los cadaveres helados?
¿Que pais.
Dime...














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