miércoles, 29 de octubre de 2008

FOTOS DE JOSE LUIS HIDALGO

LA SOMBRA DESPERDICIADA

Las auroras de las tumbas se enfriaban
por la agonia de aquel monton de perros congelados
que te vio pasar tan suavemente,
tan sin huella.
Dime, sombra, por qué aquellos ojos podridos
no querian verte,
porqué huyeron a sus tuneles de hueso,
por qué huyeron a ese oscuro tuétano sin palabras,
sin heridas de llanto.
¿Por qué huyeron?
Alguien miró tu nocturno,
alguien te dijo...
Fue aquél cuyo cuerpo nadie quiere.
Aquel cuyo cuerpo desterrado
complicó de hielo la sangre de los pajaros.
Alguien miró tu nocturno.
¿Por qué miraron?


LA SOMBRA SIN CUERPO

¿Sombra de quien, de qué cuerpo?
No sé si de este cielo o de otro cielo,
de este aire o de otro aire.
Sombra.
O de otro aire.
Aquellos mundos vivos que tenias
alguien los ha apagado,
los ha hecho fallecer, los ha matado.
Aquellos cuerpos creadores
estaran convertidos en paisajes
ya sin sangre
ya sin agua.
Aquellos ojos que te vieron cuando viva
nadie sabe porque estaran cegados
con el cadaver de la luz en las entrañas.
Nadie sabe.
Aquellas manos que tocaron tus ausencias
se hicieron piedra con las muñecas cortadas
ya las venas frias.
Pero nadie sabe...


LA SOMBRA PRIMERA

Una sombra de carbunclo desterrado.
La puerta está cerrada. Silencio.
Sólo una sombra,
una sombra, yo no sé donde,muerta.
Las paredes del aire estan llorando
mil virgenes despeinadas
están llorando...
¡silencio!
Ya os he dicho que silencio.
Un sueño de cal y otro de hielo
construyen las paredes de mi cuarto.
Por mis plantas suben pronto mil temblores
subterraneos.
Recuerdo el frio sin auroras
fallecido en el viento hace mil años.
Recuerdo aquel crepusculo
oculto debajo de las piedras,
enterrado.
Pero solo la sombra,
la sombra del carbunclo desterrado.
jose luis hidalgo


EL CUERPO DE LA SOMBRA
Por estos muros frios he tocado esta sombra
movible en la humedad de estos musgos lejanos.
Mis dedos ya sintieron
los mundos que dejan en el aire
las bisagras que gimen entre todas las nieblas,
el quejumbroso acento de los perros perdidos.
Mis dedos ya tocaron
los perfiles ausentes de un muerto que no existe,
de un marmol escondido
ya nadie sabe donde.
No conozco tu cuerpo.
No sé donde se halla.
Pero sé que tu sangre es una baba que te cala los huesos,
que brota por tus ojos como vidrio disuelto
para mojar tus plantas.
Mi tacto ya está helado en el mar de tu sombra,
en esta sombra lamiente
que quisiera venir para estrechar mi pecho,
para ahogar mi garganta,
para partir mi cintura como cualquier gusano
y dejar que mi cuerpo se desespere y llore
y caiga gemebundo
para escupir mi sangre por este suelo negro.
Yo sé todo esto.
Pero no conozco tu cuerpo.
No sé donde se halla.
jose luis hidalgo



MIEDO

¡Estoy notando en la sombra
mil frailes encapuchados!
Las sabanas me dan frio,
madre.

Estoy oyendo pasos
por la alfombra. El aire
del cuarto está lleno de algo,
de no sé qué. Hay por el silencio
como una sombra. Largo
escalofrio en mi carne
¡y veo pies sonambulos!





TARDE DE LLUVIA

(impresion)

¡Qué de esquinas rotas,
ay, que de esquinas rotas
en el aire
por la tarde!

¡Qué relumbres de agua,
qué de ceniza en el cielo
de los cristales mojados.
Contra el viento.

¡Qué de hombres usados
por el gris de toda la tarde!

¡Oh, que aire de diamantes,
qué de vidrio disuelto
por la calle.

¡Cuchillos, esquinas rotas
toda la tarde!






ROMANCE DE UN BESO

Besé tus labios calientes
allá en los ultimos pinos,
tus labios llenos de flores
que temblaron por los mios.

Tus dientes de plata fina
se mostraron como lirios
que se estuviesen riendo
sin atreverse a decirmelo.

Me miraste, te miré,
te dije que te queria,
te fui diciendo al oido
lo que tu ya bien sabias.

Te pusiste de amapola,
te quedaste con ti misma,
despues te reiste y...
murmuraste que eras mia.

Nos besamos otra vez
dormidos con el cariño,
en un gran beso desnudo
de silencios amarillos.





IDA

No, no. De pronto
ya no eres tu.
Te siento aqui, a mi lado
y te miro en los ojos, si...
Pero no, tú no eres tú.
Te has ido de ti misma
y me quedo con tu ausencia...
¿Con que sueños?
¿Adonde?
¡Que lejania la tuya
ahora que estás a mi lado!
¡Qué frios más duros,
qué esquinas mas cortantes
las de tu silencio!

Estás, si, pero tú, no eres tu...









NUEVA

¡Qué largas las horas mias!
pero las tuyas ¡que cortas!
Qué tiempos nuevos y nuevos
qué instantes blancos y dulces,
qué de silencios redondos
-- los ojos entre los aires
callados siempre, besándose --
sentirte siempre tan nueva
tan renovada
tan entera y tan completa;
metida, llena de limites,
de formas, de lineas y
¡siempre tan nueva y la misma!







GITANA

(Homenaje de admiracion a Garcia Lorca)


Harapos rojos y verdes
te gimen por todo el cuerpo,
los tacones de tus pies
se van partiendo en el suelo
y son tus brazos serpientes
entre madejas de pelo.
La cuerdas de la guitarra
se te parten por el pecho
mientras dolores antiguos
te tiemblan por todo el cuerpo.
- los dolores de tus carros
en los que aullan los perros,
los dolores de tus horas
entre la luna y el cerro... --
El polvo de los caminos
abierto en todo tu cuerpo
viene hablando de olivares
y de los gitanos muertos.
En tus ojos hay tristeza
como de remotos sueños
¡tus ojos llenos de aceite
de olivares y de almendros!
¡Carne! Tu carne oscura
cobre entre lumbre de flecos,
carne tan dura y redonda
como si fuese un pandero.

¡Malaventura la tuya,
gitanilla de ojos negros,
bailando siempre bailando
y descubriendo secretos!










FUGA

El alma de los limites:
Belleza.
La forma, que aqui
estaba, ya no es
por este espacio.
El tacto que solloza
porque no encuentra
su masa.
El acero bruñido, el frio
que se clava de brillos
por unos dedos. Rios
de sensaciones
por la flor de la carne.
Tactos.
Tactos.
Tactos.
El alma de los limites:
Belleza.
La tengo, el cuerpo ya no es.
El alma, sólo el alma.










CANCION DEL MARINERO

(en un barco perdido, sin brujula, en la noche)


Dislocacion de los rumbos
en la estrella de los vientos.
¡Marinero, marinero
condúcenos pronto a puerto!

Su Norte roto en el aire
hasta el sur lanza lamentos.
Este. Oeste. El horizonte
no tiene su nombre cierto.

Veleta de mil esquinas
tu brújula, marinero,
tu brújula por el mar
entre la tierra y el cielo.

Las velas de nuestro barco
llorando estan en el viento.
Nuestro barco entre la noche
sonámbulo, marinero.

El timonel de este barco
tiene los ojos abiertos
y son sus ojos de vidrio,
de vidrio brillante y ciego.

El capitan por el puente
tiene el craneo de yeso
y el piloto se ha quedado
abierto todo en el sueño.

¡Nuestro barco ya no ve,
que nuestro barco está ciego!
¡Nuestro barco va llorando
que quiere llegar al puerto!

HIDALGO




VIENTO

Mil vientos de manicomio
volando estan por el aire

(mediadocena de locos
andan sueltos por las calles)

Un toro de tres mil cuernos
llamando está en los cristales

(¿quien pondra diez mil tapones
al viento para callarle?

Nadie se atreve a ponerselos.
Nadie. Nadie. Nadie.





SOLEDAD

Mi soledad anda sola,
vaga, inconcreta, sin termino,
llorando por las paredes
desnudas de mi aposento.
Se quiere meter aerea
por submarino telefono,
profundo, oscuro, dormido,
hacia puntos estrategicos.
¡Que miedo tiene a quedarse
alargada por el suelo,
quedarse muerta, perdida,
por donde lloran los pendulos!
Los rincones se me abren
con sus brazos siempre rectos.
El cuarto por la ventana
respirando está en el viento.
Pasan dos duros alambres
siempre inmoviles y quietos.

Mi soledad anda sola
Vaga... inconcreta... sin término....












DESPROPORCION

Yo no sé porque hay un limite en cada cosa.
No sé.
Que es esto de la curva y de la recta.
Porqué un arbol esta por el aire y de pronto se muere.
O porqué se queda desvanecido un silencio aunque no le
veamos el limite o sepamos donde lo tiene.
No sé porque una puerta puede aislar con su tapon todo un cuadrado.

No sé.
Porque hay cosas que estan juntas que no pueden ser mas.
Y porque no tendra su forma propia el odio o la tristeza.
Porque un corazon vive sin forma.
Yo no sé si acabará el infinito.
Pero un rio o una roca tambien acaban.
Y él quizá tenga su arquitectura, como todo.
Porque una lagrima es pequeña pero pudiera ser un mundo.
Y una estrella es grande, pero pudiera ser como una lagrima.

Debieran ser los mares los que cayeran en las lagrimas.
No comprendo la gran desproporcion de las cosas.
Porque el mundo debiera ser pequeño y una pasion como mil mundos.

No sé por qué una garra no es grande como la Historia
o como veinte siglos.
O un siglo no es solo un minuto.
No sé.
O una cabeza mas grande que un planeta, porque contiene a éste.
Un nervio de toro debiera ser como una nebulosa.
Y un desierto como un grano de arena.
Por eso las cosas estan tristes.
Y TODAS LAS COSAS LLORAN
LA DESPROPORCION DEL MUNDO.















algunos poemas de jose luis hidalgo





ABIERTO PARA TODO EL MUNDO


Me penetran hoy hasta los mismos angeles.
Puedo ser cualquier cosa:
una aguja en la noche
o un barrendero vestido de domingo.

Es lo mismo.
Estoy vacio. Podeis traer cualquier traje
y encarcelarii en este armario deshabitado que tengo sobre el pecho.
Podeis tambien
enhebrarme los oidos con un arbol
y hacerme andar a fuerza de microscopios.
Cualquier cosa.

No necesito deciros que a mi sangre
le he regalado un pasaporte para que emigre a la luna.
Ahi teneis mi espalda.
Abridle una fosa
y enterrar en ella cuatro piedras
y el tricornio del guardia civil de los bigotes azules.
Repito que es lo mismo todo.

Podeis enterrar tambien un caballo,
asi su calavera no nacerá despues sobre la frente
con un hermoso color verde.
Os entrego mis manos
para que las metais en botellas
o, si quereis, en jaulas;
pero si haceis esto ultimo
conviene que cada dos años les deis algunos pechos de mujer
para que no olviden las caricias
y sean canarios en vez de manos.

Aplicad los oidos a mi pierna.
¿No lo sentis?
Es una flor que ha nacido en la tierra
y me crece por dentro del hueso.
Cuando llegue a la rodilla me sentare
para que no tenga mas remedio que suicidarse.
Seria triste que me llegara hasta la boca
y tener que aguantar su sabor
a jardines y jardines durante el invierno.

Ya os he dicho que estoy vacio.
Soy un saco sacudido.
Cualquier cosa me penetra.
Sobre el estomago tengo una carrera de caballos
cuyo galope es el que me hace latir las arterias con fuerza.
Fijaos bien.

Un rio me nace de la nariz y crece para adentro.
Tiene una mujer desnuda que se baña en sus aguas.
Haced de mi lo que querais.
Fregad los tejados conmigo.
Limpiad al sol el mosquito que tiene dentro del ojo.

Seré si quereis hasta la escupidera del cielo.
Solo os pido una cosa:
que no me convirtais en pila de agua bendita,
yo no podria contener agua parada toda mi vida
con solo las noticias que me traen los dedos lacios.

Que no me quiteis tampoco la mujer desnuda
que se baña en mi sueño.
Lo demas me es lo mismo.

jose luis hidalgo


ASESINATO

El sueño de aquel hombre que tenia un crimen sobre la frente
andaba doblandose y desdoblandose por las esquinas.

En las ventanas de toda la ciudad
empezaron a apagarse aquellos ojos parpadeantes,
que querian contemplar hasta lo ultimo
la extraña agonia de la noche.
Bajo la tierra, los arboles
apresuraron el doloroso entierro de sus raices.
(La luna estaba a punto de escupir sangre
en su penoso esfuerzo por desgarrar las tinieblas).

Dentro de las casas
las corbatas se deslizaban bajo las puertas
y cuando una mano invisible
encendió la luz
no pudo ver que eran serpientes
que iniciaban su huida
hacia los zapatos vacios.

(Habia en el aire un sabor de timbre estrangulado
que recorria el silencio como un escalofrio).

Y el hombre del crimen sobre la frente
andaba, loco, por los bordes de la noche,
buscando su sueño
en todos los rincones de la sombra.

JOSE LUIS HIDALGO


INICIACION

Clamores desde el fondo.
Se crispan las palabras como serpientes vivas,
como aullidos que salen del crujir de los parpados
y se vuelven de acero llorando ante la luna.
Y sobre todo esto:
las tinieblas movibles como un cieno de aceite.
No puedo remediarlo:
lo tengo todo dentro y tengo que escupirlo,
arrojarlo de mi con un asco profundo,
como un hijo maldito
como un aire parado en mis articulaciones.

Amigos, me duele la sangre.
Mis entrañas se crispan,
se derrumba mi frente.
Y no,
aun no es bastante.
Me tengo que desgajar bajo el parir terrible,
bajo este intento inutil de enseñaros mi fondo,
de querer darle alas a lo que va a nacer muerto,
va a nacer repelente,
no querido de nadie.

Pero algo surge amigos, algo surge y me invade,
algo que no se calla, que necesito expelerlo,
que me abrasa por dentro,
que quiere abrirse en voz
cantando en vuestras fibras.

Mirad:
las estrellas palpitan contra la misma tierra
como un corazon sobre mano extranjera.

Miradlo:
los pajaros de aplanan iguales a su sombra
ante el cielo blancureo que les castra las alas.
El aire es sobre la tierra mustia flor en un libro.

Miradme:
solo soy un anhelo de salir de estas ondas,
de salir de estas ondas y estos pozos sin fondo,
pero el cielo me aplasta con su cercano techo
como un caparazon,
como una costra de sangre,
como un silencio apagado debajo de una herida.

No importa, amigos, no importa.
Miradme bien, miradme, os invito a mirarme.
A fuerza de quemarme os mostrare mi fondo
y vereis bien desnudo todo ese charco amargo.
Escuchad los clamores, amigos.
Escuchadlos.

JOSE LUIS HIDALGO


TORMENTA

La tarde quiso cantar
una cancion larga y clara
y un gran suspiro de luz
se le murio en la garganta.
Tristes lirios cenicientos
por el poniente lloraban
lagrimas de azul y rojo
entre las brisas aladas.
Virgenes negras venian
poblando el viento de espadas
y el cielo empezó a gemir
llantos obscuros de agua.
La tarde se quedó sola
con las greñas desatadas
sueltas al aire de plomo
que se lenaban de plata.
Sus muslos verdes y tersos
en la soledad temblaban
frias preguntas a un aire
de respuestas apagadas.
La tarde quiso cantar
una cancion larga y clara
y un gran suspiro de luz
se le murió en la garganta.

JOSE LUIS HIDALGO


UNA NOCHE CUALQUIERA

(Esquema)

La luna estaba en el cielo
como un sexo bajo falda.

Dos gruesos arboles eran
sus muslos de copas blancas.
Los arroyos le ponian
sus zapatitos de plata.

Y mientras tanto, la luna,
como un sexo, palpitaba...

JOSE LUIS HIDALGO


PRESENCIA

Estabas aqui, detras
¡y yo te estaba notando!
No te veia.
No me dijo nadie nada.
No te vi ni en ojos ni en espejos.
Ni gritos de sol o luna
me lo dijeron.

Te marchaste.
- yo sin verte- pero sabiendolo.
Tu cuerpo, sin forma ya,
se desmayó en el Espacio.
Tu marcha fue menos dura
- noté tu ausencia, de pronto -
en el aire.
Pero tu cuerpo ausente
- sin verlo- aún lo tengo.


ALBA

¡Qué brisa se despertó
en la madrugada palida!
¡Que asesinato de sombras
ante las luces del alba!

El gallo cantó a la aurora
una diana despeinada
mientras palacios de luz
despacio, se derrumbaban
y el aire se iba poblando
de gritos y puñaladas.
Por el viento se perdian
galopes de largas patas,
suspiros de lejanias
en luces, finales, blancas.
El cielo como un gran cofre
se fue poblando de plata.
Las claridades del dia
en arcos de tensa palma
iban sacando a la noche
de su destierro de escarcha.

JOSE LUIS HIDALGO



DESPERTAR

Despierto. Veo luz.
Asi ya soy. ¡Me siento
aqui tan nuevo y uno!
Completo soy, entero.

¡Dios mio, qué de rosas!
Mis limites comprendo...
Tactos dormidos suben
a flor de carne, cierto.

Volverme a mi, asi...
¡Mi soledad de dentro!
No sé...Dudo...Respiro...
¡Mis ojos tan abiertos!

Mi dolor en la Ausencia
viene con alas. Tengo
ganado el mundo
¡Que frio ya presiento!

Quedarme como un rio
tendido, largo, cuerpo...
En transitos de ausencias
en gritos y en destellos.

¡Cerraos ya, mis ojos!
¡Abrios en el sueño!
¡Dulzura del no ser!
¡Nostalgia de estar muerto!

Comprendeme tú ahora,
brisa campestre, viento.
¡Recuerdame las formas
y abreme tus espejos!

JOSE LUIS HIDALGO


NANAS

Y NO TE QUERRAN LOS ANGELES

...Y no te querran los angeles
si continuas llorando.
No bajaran cuando duermas
a limpiarte los zapatos.

Mañana por la mañana
subira el sol a lo alto
y tu saldras a la calle
con los zapatos manchados...


NO TENGAS MIEDO AL RUIDO

No tengas miedo al ruido
que se oye fuera,
es el viento que corre
sobre la hierba.

No tengas miedo al viento
que él es tu amigo,
el Viento Sur es bueno
para los niños.

Y cuando venga el dia
sadrás al campo
y jugaras con el viento
sobre los prados.


OYE, HIJO MIO, OYE

Oye, hijo mio, oye
oye la nana.

Te llenaré la cuna
de rosas blancas
que asi vendran los angeles
de lindas alas.

Te compraré un caballo
de crines blancas
para llevarte al rio
a ver las aguas.

Te alcanzaré la luna,
la luna blanca,
para que cuando duermas
bese tu cara...

Ya te canté la nana
duermete ya;
si no las rosas
se mustiaran.

Si no el caballito
se marchará
y ya la luna
no te querrá...

Duermete, duermete,
duermete ya.
Eha...Eha.. aaa...


QUE ES LA NOCHE DE REYES

Que es la noche de Reyes
duermete pronto,
ya se oyen sus caballos
bajo los chopos.

Duermete, hijo, duerme
cierra los ojos
que si te ven despierto
por ser curioso
tus zapatos, al alba
estaran solos.

Duermete, hijo, duerme
cierra los ojos
que estan los Reyes Magos
bajo los chopos.


YO TENGO UN LAZO AZUL

Yo tengo un lazo azul
todo de seda.
Mamá me lo compró
en una tienda.

Yo tengo una flor blanca
toda de raso.
Papá me la cogió
al ir al campo.

El agua me ha deshecho
la flor y el lazo.
¡Yo lloro por la flor,
la flor del campo!


CANTEMOS A LAS FLORES

Cantemos a las flores
que hay sobre la hierba,
ya el sol nos ha traido
toda la primavera.

Mi falda corre,
tu lazo vuela,
las niñas guapas
que den la vuelta...

¡La dimos todas!
Las niñas buenas
jugando al corro
ninguna es fea.

Cantemos a las flores
que hay sobre la hierba,
ya el sol nos ha traido
la primavera.

¡Que gire, que gire,
que gire la rueda!...


LA FEA

Con los rayos de la luna
te estoy tejiendo una falda.
Con los relumbres del rio
voy a limpiar tus sandalias.
El corpiño te lo hare
con las flores de la acacia.

Si los mozos no te miran
cuando vayas a la plaza,
no salgas mas a la calle
y encierrate bien en casa.

jose luis hidalgo.

nanas escritas en 1937 y publicadas en edicion postuma en 1951.



LA SOMBRA DE LAS SOMBRAS

Esas sombras de los túneles que no han llorado nunca.
Esas sombras que no hizo la luz,
que nadie vió moverse,
que solo conocen el gemido de los ferrocarriles.
Esas sombras tan tristes,
tan lejanas al aire.
Alli donde las piedras manan agua,
donde los lagartos nacen ciegos
por el peso de las montañas.
Alli, donde es menester
que las sombras devoren las llamas de los candiles
para poder mantenerse.
Alli, donde los ojos se enfrian
como un carbon apagado
caido en un charco de llanto.
Alli, donde hay arañas y pajaros enterrados
que se alimentan
de luces asesinadas.
Alli habitaba.
Alli estaba aquella sombra de las sombras.


NECESARIO

Siento ya en las venas la soledad de los mares en calma,
el grito destemplado de las horas,
de los cielos vacios,
y de los témpanos que el frio heló como navajas.

El aire tiene grietas y pequeños resquicios.
Las esquinas perdieron hasta sus angulos rectos,
sus silencios y calmas,
los sueños en espera de ultimos despojos.
La sangre ya es un coágulo de oscuro y viejo vidrio
que nunca se derrama
pero que ya se ha perdido,
que ya se ha perdido.

No veo la luz por ninguna parte,
no puedo mover
ni los ojos al blanco,
ni las piernas,
ni aún las manos, aunque el aire está solo;
per, sin embargo, sé que no estoy dormido
y que la tierra no me llama para darme gusanos.
Que mi cuerpo aun es mio,
aunque mi alma reposa en un refugio ausente.
Siento que una gota de fuego
enciende mi garganta,
mis oidos tan sordos,
mi pecho torturado
y mi sien de hombre libre.

Ya me he ahogado bastante en el perfil de las cosas,
pero ahora hasta el cielo me resulta pequeño,
me aprieta los parpados
y me dice palabras por dentro de los huesos.

Venid, amigos, venid
y decidme el nombre de estos astros apagados
que siento ya en la boca,
de este agua subterranes que busca su salida
por mis ojos sin llanto.

Decidmelo todo:
Que hiera el eco de vuestros gritos
mi pecho torturado,
mis oidos tan sordos,
mi sien de hombre libre.
Decidmelo todo, porque necesito saberlo.
Decidme quien me llama quemandose los labios,
doblandose los dientes,
abriendose la garganta.
De quien es esa voz que me llama sin habla
desde el fondo de los mares,
desde el fondo del vientre de todas las montañas,
de todos los mundos,
de todo el Universo.

Decidmelo, porque necesito saberlo.



LA SOMBRA SIN ECO

Emparedada en el yeso
tan quieta estaba y tan fria
que crei que ya era muerta.
Le pregunté,
yo le dije....
Pero no me contestaba.
Le derrumbé en la cintura
las piedras de las ciudades.
Quise cortarle el silencio
con hachas hechas de aire.
Pero nada.
Le pregunté, le preguntaron:
en las esquinas del viento
mil virgenes desnudas,
debajo de las piedras
mil angeles celestes.
Paisajes, vientos y nieblas
le preguntaban.
Pero ella estaba muda,
no pudo decirnos nada.
(Nieves frias y calientes
en la soledad lloraban
largos sueños sin respuesta
con las cortinas echadas).


LA SOMBRA ASESINADA

Estoy guardando esta sombra asesinada
con una herida viva en la garganta.
No espero a nadie que me ayude
a buscar el cuerpo de esta sombra,
de esta sombra que yo no sé quien ha matado.
Con puñales de frio
la han clavado en el suelo.
Le han sorbido la sangre
no sé qué pulpos negros.
Soy el custodio de esta sombra,
de esta luz muerta sin penumbra,
muerta por alguien. Muerta.



LA SOMBRA DE LOS HIELOS

Aquella sombra enfriada que lloraba por los mares del Norte
su tentativa de medusa fracasada,
su anhelo de ver
el vientre de las ballenas,
de vivir en la punta de los arpones.
Aquella sombra que fue siempre navaja cortante,
que no esperó del aire aquellas luces palidas,
que no supo alimentarse
nada mas que de osos celestes
y de huesos triturados sin ansia.
Si. Tuvo que escuchar algun dia
las canciones de los barcos de aceite
que imitaban las novelas de Julio Verne.
Tuvo que notar
porqué los mares de niquel
no son igual que los demas mares.
Pero nunca quiso doblarse al peso de los perros.

¡Triste sombra de los hielos!


EL SUICIDIO DE LA SOMBRA

Hubieran sido necesarios catalejos
para buscar su cuerpo.

Andaba errante y sin sueño
por dentro de las paredes.
No pudo pararse en nada.
Llevaba encima del aire
dos manos ensangrentadas.
Los hierros y las piedras
le quemaban la lengua.
El viento y la tierra
le agrietaba los ojos.
Los ruidos de las ciudades,
el llanto de los niños
le desdoblaba los oidos.
Un dia se ahogó en el mar
con un pajaro muerto al cuello.

JOSE LUIS HIDALGO



LA SOMBRA RETORNADA
Dímelo tú, sombra,
tú que has estado.
¿Que pais era aquel
aquél de tu reinado?
¿Que àis era aquel
de los cielos gemebundos,
de las estrellas frias,
de los cadaveres helados?
¿Que pais.
Dime...














todavia no es la muerte




TODAVIA NO ES LA MUERTE

Te beso, madre tierra, te beso por no escupirte,
porque eres madre de los zapatos ambiguos y los arroyos turbios.
Quiero embarcarme hasta volverme loco
por la catarata verde de tu cabellera.
Nadie vendrá, nadie,
a ver tus ojos vueltos pierna de caballo
sobre mis esponjas,
sobre mis pies ya hechos
cemento hechos sueños hechos años
en la primeva vuelta de aquella esquina sin sombra.

No me pregunteis el nombre de las alcantarillas.
Un sapo no es un ruido de violin ni
una musica de lagarto disecado
con la luz azul que va a nacer antes del parto de las avenidas.

El silencio del talco dormita sobre
el misterio de los secantes desangrados.
Ya sin ganas me voy no iré
nunca nunca.

Todo es muy triste, amigo. Te digo yo que es
muy triste,
este vuelo de los pajaros sin sombra
y la herida que nace en los hombres de los insectos.

Todo es muy triste, muy triste
menos ese beso que intento dar a la tierra,
que será alegre de un solo golpe
cuando el viento cierre la ventana de mi cuarto.

jose luis hidalgo



MUY LENTAMENTE

Asi, asi, muy lentamente,
como una hierba gris que el cuerpo invade
y que viene de lejos tristemente
sollozando...
Asi, muy lentamente
y sollozando,
siempre sollozando
como una nieve azul,
como una luna...
Como un pajaro sin viento que el cansancio
va hiriendo muy despacio por la espalda,
le va, dulcemente, asesinando
con un aire amarillo,
con una voz
o con un agrio silencio hecho de espadas...
Y todo asi, muy lentamente
hacia lo eterno, sin gritos,
sin cerillas,
sin carbones quemados a destiempo.
Frio todo
y desnudo,
y yo, lento, sonambulo,
abriendo un turbio son de torreones,
de cadenas revueltas,
de vidrios,
de cenizas.
Y mis ojos, no sé donde, entre mis dedos
con flores de sangre,
podridos ya,
con gusanos...
Y mi voz
partiendome los dientes y los labios
como una dura tierra,
como un hueso lejano,
como vinagre.
Y mis pies
descalzos,
sin sentido,
destrozados.

busca



BUSCA

I

Viniste aquel otoño, portadora
de una estrella cerrada que en un sueño
como un ojo apagado se escondia.
Por el otoño tú, sin luz, ausente.

(Cada dia en la vida necesaria
elevaba el sol su pesadumbre.
El arbol arrancaba de la tierra
la circulada savia invariable).

Quien supiera de ti, de los caminos
que por el paso lento de la infancia,
de los años brotando en el colegio
a mis manos desnudas te traian!

Vi tu cuerpo crecer sin conocerte
surtidor de si mismo como un junco
sin lograr encontrar la necesaria
definitiva raiz para la tierra.

Y tus manos a tientas, ciegamente
golpeaban sin cesar los corazones
encontraban el eco de un espejo
que su imagen en vano repetian.

Y tus ojos el agua de los años
sin encontrar su fondo reflejaban.

II

Yo tambien, por el otoño solo
dilapidaba extraños meteoros.

Era pastor de hogueras imposibles
que desfilaban lentas para mis ojos
quemandose a si mismas como brasas
contemplandose en aridos espejos.

Yo veia brotar en el silencio
la palmera sin sueño de la noche.
Yo escuchaba mis noches necesarias
amanecer sin ti cada mañana.

Y la tarde esperaba nuestro encuentro
con un vuelo delgado de palomas.
En un aire de alas temblorosas
la piedra su perfil transparentaba.....

III

ENCUENTRO

Fué el encuentro remoto de una sombra
presentida muchos años en voz baja,
ese humo dormido que de pronto
estalla en la cabeza del paisaje.

Fue la rosa encendida que sorprende
su propia anunciacion en el estanque.
Una mano encontrando en el silencio
un corazon desnudo que en él late.

Eras tú y era yo. Como dos llamas
altas de amor, hermosas, encendidas
puro fuego en el viento que se alza
de su mismo futuro de ceniza.

Amor, amor.Llegado como nunca.
Encendido relampago en el centro
del alma que sin orillas sueña.
Tierra en la luz ya de los cielos signo.

¡Oh, raiz encontrada. estrella abierta,
dame tu sueño para siempre mio!
¿Seré yo el rio, eternamente vivo,
adonde su luz venga a reflejarse?

jose luis hidalgo

ultimo poema




ULTIMO POEMA

Aún no te he visto, otoño,
y sé que ya has nacido;
en mi carne te siento,
te escuchan mis oidos.
Preso estoy en mis redes,
por eso te lo digo.
Tú, que no me conoces,
no sabes todo el frio
de soledad que alcanza
a este corazon mio.
Que algun dia comprendas
esto que ahora te digo:
mira ese arbol seco,
sin sangre y sin abrigo,
batido por tus vientos,
por tus vientos herido;
hasta las ramas secas
de su tronco ha perdido...
Más solo que ese tronco
en estas horas vivo.
Ni tu viento acompaña
mi soledad de frío,
ni hay sangre en mis heridas
ni luz en mi destino;
no tengo ni recuerdos
de lo que ya he perdido,
porque quiero contarlos
y mi voz hiela el frio;
porque quiero llorarlos
y el llanto ya no es mio.
Preso estoy en mis redes
por eso aun no te he visto;
mas quiero que comprendas
esto que ahora te digo,
porque a ti puedo hablarte
lo mismo que a un amigo.

Madrid 1947