lunes, 29 de diciembre de 2008

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poesias preciosas

ACÉRCATE
Acércate. Más, más,
hasta palpar mis sueños.
No, todavía no...
Aún más y más, sin miedo:
como el agua del mar
a su fondo de cieno,
como se acerca a Dios
todo el azul del cielo.
Como me acerco a ti
cuando digo: te quiero.

AHORA QUE YA ESTOY SOLO TE LLAMO SUAVEMENTE...

Ahora que ya estoy solo te llamo suavemente
y bajas a mi boca como un fruto maduro
desde el árbol eterno donde existes y velas,
con las ramas rozadas por los astros desnudos.
Ahora que ya estoy solo puedo morir.
Tú sabesque a la muerte hay que ir sin que nadie nos llore,
ocultando las rosas del amor que encendimos
y el que sólo fue sombra que soñamos de noche.
Por eso está ya el fruto temblando entre mis dientes
mas no quiero morderlo sin que tú me lo digas.


ALGO MÁS

Nunca he sabido si acaso la muerte
era algo más que tocar una rosa
y sentir que sus pétalos rojos
se ocultaban, de pronto, en la sombra.
Me he perdido de noche en un bosque
y vino a encontrarme la luz de la aurora,
y he comprendido que el sol encendido
dora de nuevo las lívidas lomas.
Porque la muerte no toca a los hombres
cuando en lo oscuro sus cuerpos se borran.
Sabe la tierra que late su entraña,
sabe la noche que todo retorna.
Sólo los hombres no saben.
Pensamosque el corazón es igual que la rosa.

AMOR ASÍ

Cuando dos cuerpos se unen para amar,
se quema más despacio la soledad de la tierra.
De corazón a corazón, de hueso a hueso,
saltan pájaros ardiendo como puñales
piel del mundo o deseo donde la carne gime,
un gran río desnudo de inesperados crisantemos.
Cuando dos cuerpos se aprietan como bocas,
se empujan como voraces cataratas al rumor de la vida
perdiendo un posible contacto con la muerte que espera,
que sobre el olvidado planeta a lo lejos refulge
como un fantasma solitario y oculto.
Hombre o mujer, árboles vibrantes,
hirvientes besos estrujados y un ángel.
Amarse es poseer la tierra sin sombras para siempre.


ATARDECER DE MARZO

Atardecer de marzo
en la mar cenicienta.
El crepúsculo, lejos.
ya no se ve, se sueña.
Atardecer de marzo,
tú estás aquí, tan cierta
como esta dicha de ahora
que me da tu presencia.
Dame tu mano, inclina
sobre mí tu cabeza
y calla, no me rompas
este paisaje y esta
ternura que se alza
desde ti y se me adentra
por el cuerpo y el alma...
Mírame, piensa y deja
todo así como está
sin besarme siquiera:
el cielo alto y sereno
que sobre el mar se espeja,
en el aire parado
la gaviota que vuela,
y bajo nuestros pies
éste poco de tierra...
Dame tu mano, inclina
sobre mí tu cabeza.
Todo así como está
sin besarme siquiera...

COMO UN PÁJARO HERIDO

Como un pájaro herido
venía tu tristeza,
sus pobres alas mustias
sosteniéndote el alma.
Había un aire azul
con un cielo sin fondo
para volar...
Y el pájaro
leve de tu tristeza
voló a mi corazón
¡porqué tú me querías!


DESPUÉS DEL AMOR

El zumo de la noche me gotea
con racimos de estrellas en la cara,
y madura mi frente su luz triste,
como una fruta sola sin su rama.
He perdido mi tronco; ardientemente
ha tajado el amor en sus entrañas
con un hacha sombría. En otro cuerpo
la ceniza enrojece de mi savia.
A solas con la noche me he quedado,
con mi carne tendida, fruta amarga.
y suena el corazón, bajo mi pecho,
con un crudo tañido de campana.



ESTE ABRIL

Cómo llegas, abril, con qué delgada
planta de junco pisas en la arena.
Un delirio de luz en cada vena
y una gota de azul en la pisada.
Una gota de azul, la delicada
inundación de amor ceñida y plena,
una esbelta delicia que encadena
de inabarcable aroma desbordada.
Algo en mí, que no es mío, se levanta
surtidor de imposibles sensaciones,
canta tu dicha y mi delicia canta.
Y la honda transparencia de tenerte
en la alta alegría que me impones
vencedor cada día de la muerte.


HOGUERA DE AMOR

Este día que viene a mis labios
esgrimiendo su zumo de oro,
moja el alma en su triste belleza,
y la embriaga de sueños remotos.
Todo acaba en su luz amarilla.
Los recuerdos se borran,
y de otro me parecen las manos que tocan,
me parecen las cosas que lloro.
No pensar en las hojas que sufren
y olvidar el dolor de sus troncos.
No saber si las nubes que nacen
vuelven ya de un oscuro retorno...
Mas sentir en el pecho, encendida
por el viento que trae el otoño,
una hoguera de fuego que, alegre,
quema el mundo con un amor loco.


IMPOSIBLE

Nunca la palma blanca del amor
podrá tocar en ti y abrir las fuentes
de un alegre vivir, limpio y desnudo,
que cante como un pájaro en tus sienes.
Nunca, porque el amor deja a los hombres
cuando dejan de serlo con la muerte.
Como sombra de nube, si se apagala luz, también el amor muere.


LLUEVEN TUS OJOS PALOMAS

Llueven tus ojos palomas somnolientas de ceniza
que hieren lentamente el silencio de este ciervo de . De Norte a Sur abre su boca el firmamento
como un gran perro que tuviera dentadura de estrellas.)
Te quiero como nunca. Supón que te creciera el cabello tantas veces
que fuera para mí un río navegable de pluma.
Supón mis veinte años, uno a uno en tus dedos
o mi sonrisa lenta nevándote la frente.
Supón mis ojos tristes y pensativos, mudos,
viendo crecer el fuego desde hace muchos años.


LOS MUERTOS

Hoy vengo a hablarte, mar, como a mí mismo.
Como me hablo cuando estoy a solas,
cuando alejado de los tristes días
que nos contemplan desde el ojo humano
acerco el ascua tenebrosa y sola
al principio del ser, a las raíces
donde alborea, matinal y oscura
la caricia primera de la tierra.
A hablarte vengo, mar, como a mí mismo,
en esta noche mineral y lúcida
mientras la luna, desde arriba, arroja
sobre los mundos una luz calcárea
y en el bisel del horizonte hiere
su duro, lento y solitario hueso.
Desde hace siglos sin cesar palpitas
tu blando corazón contra las rocas
que ante tu orilla, para siempre oyéndote
se bañan mansamente o se derrumban
fingiendo limos, donde solo existen
aristas de ira para tus entrañas.
Hoy vengo a hablarte, porque tú, conmigo
nacistes y sin cesar crecimos
cuando en la rosa del albor primero
con vesperal y fabuloso ojo
detrás de los helechos acechaba
el paso de los corzos y la sangre,
empapando la tierra, me llamaba
hacia los bosques, como el fuego ardiente
de una lejana y cegadora estrella.
En esta noche en que mi historia acaba,
en que los siglos sordamente suenan
bajo las plantas de mis pies desnudos,
bajo la tierra donde crecen árboles
y las palomas y las flores vuelan
junto a la hermosa garra de las águilas...
A ti, acudo, mar, en esta hora
porque el destierro de tu voz me llama
y en el hondón de mis entrañas siento
removerse otra agua clamorosa.
Tú solo, mar y mar, gimiendo
la soledad tremenda del que a nadie
puede decir su soledad. El mundo,las lejanas estrellas que podían
escuchar tu dolor o presentirlo,
estaban lejos, porque Dios quería
tu sola soledad, tu dolor solo
como un terrible cántico a su gloria.
Quieta y muda, la tierra, duramente
diques ponía a tu invasora forma
que imitaba la vida de los pétalos
o la erizada furia de la selva.
-Nunca nos conocimos. No sabíamos.
Distintas nuestras sangres se ignoraban:
la tuya verde, transparente y única;
la mía roja, sordamente múltiple...
-En esta noche, mar, en esta noche
cuando la luna desde arriba arroja
sobre los mundos una luz calcárea
y en el bisel del horizonte hiere
su duro, lento y solitario hueso,
yo te pregunto lo que están buscando
ese fragor dulcísimo de manos,
esas inmensas lágrimas que chocan,
el eco interminable de las aguas
que como cuerpos sobre ti se aman.
Dime qué buscas, mar, qué es lo que busco
cuando temblando de la orilla huyes,
cuando temblando del amor me alzo,
cuando la mano en mis entrañas hundo
y golpeo sobre ellas como un látigo
cuando royendo la caverna oscura
te rompes con horror contra un peñasco
o ya en la calma de una tarde triste
acaricias, soñando, antiguas playas...
En esta noche, mar, en esta noche
en que mi sino solitario tiende
su milenario cuerpo por tus costas
mientras los viejos musgos y los líquenes
prenden grises hogueras a tu orilla
donde queman su óxido de sombra
las invisibles razas invernales
que algún día se fueron de la tierra
yo pregunto el destino de los muertos
que antes que yo nacieron y gimieron
para darme a la luz, de los que en siglos
y siglos, se tendieron como gérmenes
para que el fuego vivo de mi cuerpo
alma les diera cuando los recuerde.
Yo pregunto el destino de su sangre
corriendo como un río sin orillas
al inquietante reino donde todo
-la carne con la carne, el cuero húmedo,
la tierra junto al tacto deshaciéndose-
forman breves coronas desoladas,
transparentes cenizas que se rinden.
Busco en la sombra. Allá, por los confinesde la mano que elevo como un pájaromás alta que mi frente. Aquí termina
todo entero mi ser, la carne acaba
y comienza la estela de los astros,
la clamorosa luz de las estrellas.
Aquí comienza el mar. Yo soy el único
junto al que habita solo, desde siempre,
la eternidad errante de la tierra.
Aquí comienza el mar, aquí termino.
Solo después que yo mi voz humana,
un recuerdo sereno en el vacío.
-Por debajo de mí los enterrados,
como fríos veleros, navegando
por otro mar sombrío, el de la muerte,
donde un viento, que es tierra, los empuja
hasta el confín ardiente de mi vida.
Dios no pregunta, porque Dios se basta.
La tierra calla, porque nada espera.
El mar hermoso, bajo los luceros,
y el hombre solo, bajo los planetas,
su muerte inútil, sin morir, rechazan
contra la roca ciega del futuro.


MAR DE TUS OJOS

Puerto de amor tus ojos,
aguas claras.
(Brisa que me querías
sobre la mar salada.
Aguas sin corazónque me llevabais...)
Hacia el mar de tus ojos
navegará mi ansia.

MI CORAZÓN, MI VIDA...

Mi corazón, mi vida, mi sangre enarbolada,
bajo esta noche hosca, tumbada como un perro,
te busca para siempre, honda huella del llanto,
para estrechar tu alma estremecida y pura
contra este pecho mío tan grande como el mundo.
Quiero tenerte aquí, quiero hundir tu tristeza
con el hacha amorosa de mi ardiente alegría.
Quiero, como una llama, arrancarte la duda
y probar que el dolor nos enseña la herida.
Mi amor no muere nunca, pero renace siempre.
Esta noche se ha alzado con la verdad desnuda
como una espada inmensa cuando sueña en la muerte
aferrándose al puño que conduce su vida.
Tú calmarás mi fiebre, yo beberé en tus manos,
me miraré en tus ojos cuando encontrarme quiera.
De cada día haremos un corto paraíso,
una conquista nueva arrancada al vacío.
Serán cortas las horas, los meses y los años
para tanta hermosura en esta dicha altísima...
Aquí estoy, en la noche, llorando como un niño,
frágil cuerpo de hombre que estremecido espera.
Alrededor de ti crezco como la hierba
junto a la encina clara que le presta su sombra.
Porque en tu sombra habito y para ti me alzo,
corazón, hacia arriba, sangre mía cimera,
en busca de tu tierna delicadeza fresca
que en un talle dulcísimo se me entrega ofrecida.
No quiero más, me basta, se me sosiega el ímpetu.
Como el agua a la mano me ciño a tu presencia
y te mojo la entraña de amor inexpresable.
Quiero vivir amándote, quiero morir contigo,
quiero que nuestras sangres circulen paralelas
hasta que nuestros cuerpos se pudran en la tierra.


NACIMIENTO

Ha llegado la noche para todos:
yo reclino la frente en esta piedra,
donde los siglos ciegamente pasan,
mientras fulgen, arriba, las estrellas.
Entre duros peñascos me arregazan
los brazos maternales de la tierra.
Soy un hombre desnudo.
Hoy he nacido,
como una larga luz, en su corteza.
Ni me muero, ni sueño.
Abro los ojos
y extendiendo mis manos verdaderas
toco el origen de mi ser humano,
el vientre elemental que me naciera.
Y, en la frente, la roca, su llamada,
la vida en destrucción que, ardiendo, espera
la voz de Dios, que sobre el mundo clama
y se rompe, temblando, en las estrellas.


NO

La noche te derriba para que yo te busque
como un loco en la sombra, en el sueño, en la muerte.
Arde mi corazón como pájaro solo.
Tu ausencia me destruye, la vida se ha cerrado.
Qué soledad, qué oscuro, qué luna seca arriba,
qué lejanos viajeros por ignorados cuerpos
preguntan por tu sangre, tus besos, tu latido,
tu inesperada ausencia en la noche creciente.
No te aprietan mis manos y mis ojos te ignoran.
Mis palabras buscándote, en pie, inútilmente.
La quieta noche en mí, horizontal y larga,
tendida como un río con las riberas solas.
Pero voy en tu busca, te arranco, te descuajo
de la sombra, del sueño; te clavo en mi recuerdo.
El silencio edifica tu verdad inexpresable.
El mundo se ha cerrado. Conmigo permaneces.


¿POR QUÉ VOY A LLORARME?

¿Por qué voy a Llorarme? Los árboles no lloran
cuando el hacha furiosa les hiere la madera.
Yo sólo he preguntado si tu mano sombría
con nuestros troncos lívidos enciende sus hogueras.
Lloro a los que han caído porque son de mi bosque,
pero yo sigo erguido cantando en las tinieblas.
Pisando las cenizas heladas de su ruina,
avanzo hacia ese fuego soñado en que me esperas.
Soy joven como el mundo, mas lloro desde siempre,
aunque todas mis hojas huelen a primavera.
Pero a mí no me lloro, porque tengo mi vida
y su efímera carne por Ti también se quema.

ROMANCE LENTO


Mis manos acarician
el torso de la sombra.
Desnudo por mis dedos
se ha deslizado y tiembla
un palpitar lejano
de luces y de nieblas...
Yo siento por mi cuerpo
esa nostalgia honda
del silencio enterrado
debajo de las piedras.
Un sollozar oscuro
se pierde en la penumbra
de la tristeza fría
que el alma entera sueña...
El cielo brota muertoencima de la tierra.


SOÑASTE UN DÍA AZUL

Soñaste un día azul
un temblor,una hoja,una mano callada tocándote la frente
y los ojos purísimos del poeta encendido
mirando tu mirada perdida en la ribera.
Y esta palabra mía,
que no fue mía nunca,
dijo lo que no quise
y que tú no entendiste...
Pero yo estoy aquí.
al otro lado mismo,
esperándote igual,con los ojos abiertos
y mi mano callada tocándote la frente.


TE BUSCO

Déjame que, tendido en esta noche,
avance, como un río entre la niebla,
hasta llegar a Ti, Dios de los hombres,
donde las almas de los muertos velan.
Los cuerpos de los tristes que cayeron,
helados y terribles, me rodean;
como muros, encauzan mis orillas,
pero tengo desiertas mis riberas.
Yo no sé dónde estás, pero te busco;
en la noche te busco y mi alma sueña.
Por los que ya no están, sé que Tú existes
y por ellos mis aguas te desean.
Y sé que, como un mar, a todos bañas;
que las almas de todos Tú reflejas,
y que a Ti llegaré cuando mis aguas
den al mar tus aguas verdaderas.


TRISTEZA

Todas las cosas son las mismas
que ayer estaban en mi orilla:
tierra inmutable y poderosa,
cielo sereno y hondo arriba,
piedras heladas donde el tiempo
pasa lejano y nunca mira...
Solo las nubes y las rosas
cada mañana son distintas,
como el misterio de mi carne,
por una sangre enrojecida,
donde las luces de la aurora
rompen sus ondas cada día
y en sus espumas me arrebatan
flores ocultas de ceniza...
Pido las cosas que no tengo,
algo que quise y no quería,
un amor vago... Pero pasantodas las cosas, alma mía,
como las nubes y las rosas
pasan, pasan... Yo no sabía
que allá en tu fondo me brotaba
una tristeza sin medida,
porque las cosas que yo quise
cada mañana son distintas:
nubes y rosas, amor vago,
y esta tristeza que no es mía...

jueves, 11 de diciembre de 2008

A JOSE LUIS HIDALGO TRAS SU MUERTE



A JOSE LUIS HIDALGO

La muerte ha taladrado tus oidos
con una voz de cal y de ceniza.
Fué una palabra sólo. La palabra
que deja sin mirada las pupilas.

Sé que ahora tu sangre está vertiendose
en una alberca de aguas amarillas
y que en tus dedos - lirios sin descanso -
una malva de pena está podrida.

¿Que imagenes compruebas en los muertos
que en tus muertos clavaban mil heridas?
¿A que raices hoy atas tus sienes
que en tu raiz no fueran presentidas?

No digas nada, amigo. Ya no puedes
jugar con las palabras de tu vida,
ni destrozar tu cuerpo poco a poco
por entregar a todo tu sonrisa.

Escupiste una rosa de silencio
mientras tus ojos - gritos - lo rompian.
Y besó, hueca, exacta, con premura,
la sombra de la muerte tus mejillas.


JAIME DELGADO

lunes, 17 de noviembre de 2008

¿porque voy a llorarme?

¿POR QUÉ VOY A LLORARME?
¿Por qué voy a Llorarme?
Los árboles no lloran
cuando el hacha furiosa les hiere la madera.
Yo sólo he preguntado
si tu mano sombría
con nuestros troncos lívidos enciende sus hogueras.
Lloro a los que han caído porque son de mi bosque,
pero yo sigo erguido cantando en las tinieblas.
Pisando las cenizas heladas de su ruina,
avanzo hacia ese fuego soñado en que me esperas.
Soy joven como el mundo,
mas lloro desde siempre,
aunque todas mis hojas huelen a primavera.
Pero a mí no me lloro,
porque tengo mi viday su efímera carne
por Ti también se quema.

romance lento

ROMANCE LENTO
Mis manos acaricianel torso de la sombra.Desnudo por mis dedosse ha deslizado y tiemblaun palpitar lejanode luces y de nieblas...
Yo siento por mi cuerpoesa nostalgia hondadel silencio enterradodebajo de las piedras.
Un sollozar oscurose pierde en la penumbrade la tristeza fríaque el alma entera sueña...
El cielo brota muertoencima de la tierra.

soñaste un dia azul

SOÑASTE UN DÍA AZUL
Soñaste un día azul
un temblor,una hoja,una mano callada tocándote la frente
y los ojos purísimos del poeta encendido
mirando tu mirada perdida en la ribera.
Y esta palabra mía,que no fue mía nunca,dijo lo que no quise
y que tú no entendiste...Pero yo estoy aquí.
al otro lado mismo,esperándote igual,con los ojos abiertos
y mi mano callada tocándote la frente.

te busco

TE BUSCODéjame que, tendido en esta noche,avance, como un río entre la niebla,hasta llegar a Ti, Dios de los hombres,donde las almas de los muertos velan.Los cuerpos de los tristes que cayeron,helados y terribles, me rodean;como muros, encauzan mis orillas,pero tengo desiertas mis riberas.Yo no sé dónde estás, pero te busco;en la noche te busco y mi alma sueña.Por los que ya no están, sé que Tú existesy por ellos mis aguas te desean.Y sé que, como un mar, a todos bañas;que las almas de todos Tú reflejas,y que a Ti llegaré cuando mis aguasden al mar tus aguas verdaderas.

nacimiento

Nacimiento
de José Luis Hidalgo
Ha llegado la noche para todos:yo reclino mi frente en esta piedra,donde los siglos, ciegamente, pasan,mientras fulgen, arriba, las estrellas.Entre duros peñascos me arragazanlos brazos maternales de la tierra.Soy un hombre desnudo. Hoy he nacido,como una larga luz, en su corteza.Ni me muero, ni sueño. Abro los ojosy, extiendo mis manos verdaderas,toco el origen de mi ser humano,el vientre elemental que me naciera.Y, en la frente, la roca, su llamada,la vida en destrucción que, ardiendo, esperala voz de Dios que, sobre el mundo, clamay se rompe, temblando en las estrellas.

si supiera señor

Si supiera, Señor...
de José Luis Hidalgo
Si supiera, Señor, que Tú me esperas,en el borde implacable de la muerte,iría hacia tu luz, como una lanzaque atraviesa la noche y nunca vuelve.Pero sé que no estás, que el vivir sóloes soñar con tu ser, inútilmente,y sé que cuando muera es que Tú mismoserá lo que habrá muerto con mi muerte.

te busco

Te busco
de José Luis Hidalgo
Déjame que, tendido en esta noche,avance, como un río entre la niebla,hasta llegar a Ti, Dios de los hombres,donde las almas de los muertos velan.Los cuerpos de los tristes que cayeron,helados y terribles me rodean;como muros, encauzan mis orillas,pero tengo desiertas mis riberas.Yo no sé donde estás, pero te busco;en la noche te busco, y mi alma sueña.Por los que ya no están, sé que Tú existesy por ellos mis aguas te desean.Y sé que, como un mar, a todos bañas;que las almas de todos Tú reflejasy que a Ti llegaré cuando mis aguasden al mar de tus aguas verdaderas.

pesadilla


PESADILLA


¡Retorcedura de la carne,
espantosa sensacion
de una gota de plomo liquido
cayendo en la frialdad
del agua.

Si. Ese cristal roto quiebra
el aire. O tambien
la espada -- acero--
que se parte. Dientes duros
que no se doblan, y se rompen.
Latigazo en el silencio
de un ruido cualquiera
en el vientre
roto
de la Noche.
Tortura inmensa
la de esa serpiente, de frio,
en la carne, caliente.
Muros negros, de gritos
silenciosos, contra lo negro
en la Aurora olvidada
de Nunca.
Y de, pronto,
vacio
hacia dentro de uno mismo
-- cayéndose dentro__
en un pozo que no existe,
sin fondo
sin dimensiones
¡dónde?
¡DÓNDE?...

poema del dolor y el odio


POEMA DEL DOLOR Y EL ODIO


Gemidos largos por un corazon
roto y solo,
vacio.
Sentir esa rama de Otoño
sin hojas, seca y fria.
Dentro, sin paredes
viejas y sin risas.
Una alegria sola --corazon--
sin cristales y con viento,
sucio de agujas. Negruras
de chimenea antigua
y olvidada
de la vida. De chimenea
remota
y dormida
en una casa sin luces,
solida dentro,
que sueña al borde
de un camino oscuro.


El pecho. Un palacio
deshabitado
y solo.
Algo apretado, en medio,
fuerza ciega o desconocida,
sombra del corazon
sin cuerpo.
Soñar con un mar,
entero de Sangre.
O con un cielo
entero de Odio.
O con esa nube
que llena el aire de cuervos.
O con que hemos visto
ojos sin orbitas
que los contengan,
como un vientre; ojos sonambulos
que no miran
y ven. Candentes
de sangre sin derramar.
Querer que sea el mundo
una detación enorme.

Sangre.
Un mar, un cielo
de Sangre.
Los rios y los arboles son Sangre.

fuera de mi

FUERA DE MI


Sentir la vida doble:
placer de este momento.
Sentirse estar viviendo
en otro pensamiento.

Movimiento. Imagen
sin un sentir exacto.
Inconsciencia, capricho.
Sentir de nuestro cuerpo
se mueve en otro tiempo.
Vivir tan sin espacio
y tan sin nuestro arbitrio.
Ilota en un cerebro
en vibracion consciente.

Llorar una tragedia
a mi desconocida.
Besar quizá una boca,
gozarse en otro cuerpo...

Y, en los supra-conscientes,
en mundos que no sepa
hacer llorar, reir...
Materia inerte. Masa.
Emanacion continua
del gran cinematografo
de otro pensamiento.

Sentir la vida doble:
placer de este momento.
Sentirse estar viviendo
en otro pensamiento.

CORAZON IDEAL


CORAZON IDEAL


Un corazon
como una brasa cualquiera
de esas
que queman el aire por la noche,
que en un zarpazo desconocido
acapare las pasiones, todas,
y sea como el crisol
que las purifique.
Que sea de piedra,
o de niquel no sucio,
siempre nuevo y uno,
o como espejo sin mancha
que robe imagenes a lo vivo
y tenga ojos no suyos.
Como lumbre antigua
y con un camino de piedra
que no deje subir, de duro.
Que tenga siempre
esa desnudez
de desnudo reciente,
de desnudo que acaba de serlo.
Que sea todo hondo
y todo dentro,
que alguna vez,
en dimension nueva,
salido del limite de la forma,
mire fuera y encienda.

NOCHE EN EL PUEBLO


NOCHE EN EL PUEBLO

La soledad de mi mismo
gritando esta en el relente
preguntas de mil colores
y miedos de largo aceite.
Helada de punta fina
pone de blanco lo verde
y hay frios llenos de acero
y de cristales que muerden.
La noche huele a tomillo
de hogueras roto su vientre,
chispas en silencio oscuro
volando van a las mieses.
El pueblo con sus cubismos
parece blanco de nieve
y cambia sus mil esquinas
con mil sombras de paredes.
Los limites de mi carne
sueñan temblores y muertes
cuando atraviesan la noche
las sombras de unos cipreses,
Lejanos montes cerrados
entre la niebla se duermen
y, a la larga, por las calles
la luna tira paredes.

palabra

PALABRA

Busca la palabra,
una sola palabra,
la palabra exacta
que sea el grito del alma.
Los corazones la buscan
pero estan ciegos. La palabra
aún no es. Cuando sea
tendremos que encontrarla.
Busca,
Busca, poeta, la palabra.

miércoles, 12 de noviembre de 2008

NO SÉ QUE RUISEÑOR

NO SE QUE RUISEÑOR....

A mi querido amigo Aurelio
oyendome cantar la noche
inolvidable del 25 de enero.


No sé que ruiseñor, no sé que pajaro
tenia tu garganta Aurelio.

Me cogiste con los dedos de tu voz,
y juntos, alla por el Silencio,
unidas por las manos nuestras almas
me abriste a un mundo nuevo.

Los momentos se agrietaban a tu grito,
por el teatro se derrumbaban sueños.
Tú, sólo, allí. El aire, solo,
abrazandose, llorando por tu acento.

Fuiste creando melodias enteras,
los minutos se quedaron muertos.
Ahora ni tu, ni yo ya, - solo tu voz-,
y, para mi, mundos y mundos nuevos.

Tejiste con las notas una jaula
de oro y mi corazon, dentro,
vibró a los acordes de la jota
que tú soltaste al viento.

No sé que ruiseñor, no sé que pájaro
tenia tu garganta, Aurelio.

LLORANDO ESTAN

LLORANDO ESTAN

A mi intimo Eduardo, para
cuando se enamore.


Llorando estan los colores
por tu paleta, Eduardo,
te estan pidiendo pinceles
pero tu no quieres darselos.
El azul te pide cielos
y el verde te esta gritando
que quiere prados y montes....
pero tu... ¡no quieres dárselos!
Dormidos estan los tubos
y los pinceles soñando
que su cabeza reposa
sobre duro lienzo aspero.
Yo no sé que espiritu pasa
por la soledad del cuarto.
La ventana grita luz.
El silencio es triste y vago.
Eduardo ya no pinta
¿que le ha pasado a Eduardo?
¡Como lloran los colores,
qué solo el lienzo en el cuadro!
Vuelve ya con tus pinceles,
olvidalo ya, muchacho,
¡lo peor para un artista
es estar enamorado!

ANTES


ANTES

Yo tambien hubiera querido antes.
Antes de que existiera tu cuerpo ni el mio.
Antes. Mucho antes.
Cuando el mundo aun no era.
Antes de que fuera lo blanco blanco y lo negro negro.
Cuando no habia forma ni limite
porque no estaba lo que pudiera contenerlo.
Cuando si hubiera habido un ojo, unos labios o unos pechos
se hubieran muerto porque estaban solos.
Antes. Mucho antes.
Cuando hubieran llorado los sexos
porque no tenian donde ser.
Antes de que existiera la Nada
y cuando el Vacio aun no era Vacio
porque no habia otra cosa que él mismo.
Cuando el vacio se aburria solo.
Entonces, cuando las palabras no fueron pronunciadas
porque no habia oidos ni labios donde ser.
Antes. Antes. Mucho antes.
Antes de que estuviera fecundada la madre del Tiempo.
Cuando solo existia un escalofrio sin nebulosas y sin soles.
ANTES DE NACER DIOS.

LA SOMBRA RETORNADA

LA SOMBRA RETORNADA
Dímelo tú, sombra,
tú que has estado.
¿Que pais era aquel
aquél de tu reinado?
¿Que àis era aquel
de los cielos gemebundos,
de las estrellas frias,
de los cadaveres helados?
¿Que pais.
Dime...

EL SUICIDIO DE LA SOMBRA

EL SUICIDIO DE LA SOMBRA

Hubieran sido necesarios catalejos
para buscar su cuerpo.

Andaba errante y sin sueño
por dentro de las paredes.
No pudo pararse en nada.
Llevaba encima del aire
dos manos ensangrentadas.
Los hierros y las piedras
le quemaban la lengua.
El viento y la tierra
le agrietaba los ojos.
Los ruidos de las ciudades,
el llanto de los niños
le desdoblaba los oidos.
Un dia se ahogó en el mar
con un pajaro muerto al cuello.

JOSE LUIS HIDALGO

LA SOMBRA DE LOS HIELOS

LA SOMBRA DE LOS HIELOS

Aquella sombra enfriada que lloraba por los mares del Norte
su tentativa de medusa fracasada,
su anhelo de ver
el vientre de las ballenas,
de vivir en la punta de los arpones.
Aquella sombra que fue siempre navaja cortante,
que no esperó del aire aquellas luces palidas,
que no supo alimentarse
nada mas que de osos celestes
y de huesos triturados sin ansia.
Si. Tuvo que escuchar algun dia
las canciones de los barcos de aceite
que imitaban las novelas de Julio Verne.
Tuvo que notar
porqué los mares de niquel
no son igual que los demas mares.
Pero nunca quiso doblarse al peso de los perros.

¡Triste sombra de los hielos!

LA SOMBRA ASESINADA

LA SOMBRA ASESINADA

Estoy guardando esta sombra asesinada
con una herida viva en la garganta.
No espero a nadie que me ayude
a buscar el cuerpo de esta sombra,
de esta sombra que yo no sé quien ha matado.
Con puñales de frio
la han clavado en el suelo.
Le han sorbido la sangre
no sé qué pulpos negros.
Soy el custodio de esta sombra,
de esta luz muerta sin penumbra,
muerta por alguien. Muerta.

LA SOMBRA SIN ECO

LA SOMBRA SIN ECO

Emparedada en el yeso
tan quieta estaba y tan fria
que crei que ya era muerta.
Le pregunté,
yo le dije....
Pero no me contestaba.
Le derrumbé en la cintura
las piedras de las ciudades.
Quise cortarle el silencio
con hachas hechas de aire.
Pero nada.
Le pregunté, le preguntaron:
en las esquinas del viento
mil virgenes desnudas,
debajo de las piedras
mil angeles celestes.
Paisajes, vientos y nieblas
le preguntaban.
Pero ella estaba muda,
no pudo decirnos nada.
(Nieves frias y calientes
en la soledad lloraban
largos sueños sin respuesta
con las cortinas echadas).

NECESARIO

NECESARIO

Siento ya en las venas la soledad de los mares en calma,
el grito destemplado de las horas,
de los cielos vacios,
y de los témpanos que el frio heló como navajas.

El aire tiene grietas y pequeños resquicios.
Las esquinas perdieron hasta sus angulos rectos,
sus silencios y calmas,
los sueños en espera de ultimos despojos.
La sangre ya es un coágulo de oscuro y viejo vidrio
que nunca se derrama
pero que ya se ha perdido,
que ya se ha perdido.

No veo la luz por ninguna parte,
no puedo mover
ni los ojos al blanco,
ni las piernas,
ni aún las manos, aunque el aire está solo;
per, sin embargo, sé que no estoy dormido
y que la tierra no me llama para darme gusanos.
Que mi cuerpo aun es mio,
aunque mi alma reposa en un refugio ausente.
Siento que una gota de fuego
enciende mi garganta,
mis oidos tan sordos,
mi pecho torturado
y mi sien de hombre libre.

Ya me he ahogado bastante en el perfil de las cosas,
pero ahora hasta el cielo me resulta pequeño,
me aprieta los parpados
y me dice palabras por dentro de los huesos.

Venid, amigos, venid
y decidme el nombre de estos astros apagados
que siento ya en la boca,
de este agua subterranes que busca su salida
por mis ojos sin llanto.

Decidmelo todo:
Que hiera el eco de vuestros gritos
mi pecho torturado,
mis oidos tan sordos,
mi sien de hombre libre.
Decidmelo todo, porque necesito saberlo.
Decidme quien me llama quemandose los labios,
doblandose los dientes,
abriendose la garganta.
De quien es esa voz que me llama sin habla
desde el fondo de los mares,
desde el fondo del vientre de todas las montañas,
de todos los mundos,
de todo el Universo.

Decidmelo, porque necesito saberlo.

LA SOMBRA DE LAS SOMBRAS

LA SOMBRA DE LAS SOMBRAS

Esas sombras de los túneles que no han llorado nunca.
Esas sombras que no hizo la luz,
que nadie vió moverse,
que solo conocen el gemido de los ferrocarriles.
Esas sombras tan tristes,
tan lejanas al aire.
Alli donde las piedras manan agua,
donde los lagartos nacen ciegos
por el peso de las montañas.
Alli, donde es menester
que las sombras devoren las llamas de los candiles
para poder mantenerse.
Alli, donde los ojos se enfrian
como un carbon apagado
caido en un charco de llanto.
Alli, donde hay arañas y pajaros enterrados
que se alimentan
de luces asesinadas.
Alli habitaba.
Alli estaba aquella sombra de las sombras.

miércoles, 29 de octubre de 2008

FOTOS DE JOSE LUIS HIDALGO

LA SOMBRA DESPERDICIADA

Las auroras de las tumbas se enfriaban
por la agonia de aquel monton de perros congelados
que te vio pasar tan suavemente,
tan sin huella.
Dime, sombra, por qué aquellos ojos podridos
no querian verte,
porqué huyeron a sus tuneles de hueso,
por qué huyeron a ese oscuro tuétano sin palabras,
sin heridas de llanto.
¿Por qué huyeron?
Alguien miró tu nocturno,
alguien te dijo...
Fue aquél cuyo cuerpo nadie quiere.
Aquel cuyo cuerpo desterrado
complicó de hielo la sangre de los pajaros.
Alguien miró tu nocturno.
¿Por qué miraron?


LA SOMBRA SIN CUERPO

¿Sombra de quien, de qué cuerpo?
No sé si de este cielo o de otro cielo,
de este aire o de otro aire.
Sombra.
O de otro aire.
Aquellos mundos vivos que tenias
alguien los ha apagado,
los ha hecho fallecer, los ha matado.
Aquellos cuerpos creadores
estaran convertidos en paisajes
ya sin sangre
ya sin agua.
Aquellos ojos que te vieron cuando viva
nadie sabe porque estaran cegados
con el cadaver de la luz en las entrañas.
Nadie sabe.
Aquellas manos que tocaron tus ausencias
se hicieron piedra con las muñecas cortadas
ya las venas frias.
Pero nadie sabe...


LA SOMBRA PRIMERA

Una sombra de carbunclo desterrado.
La puerta está cerrada. Silencio.
Sólo una sombra,
una sombra, yo no sé donde,muerta.
Las paredes del aire estan llorando
mil virgenes despeinadas
están llorando...
¡silencio!
Ya os he dicho que silencio.
Un sueño de cal y otro de hielo
construyen las paredes de mi cuarto.
Por mis plantas suben pronto mil temblores
subterraneos.
Recuerdo el frio sin auroras
fallecido en el viento hace mil años.
Recuerdo aquel crepusculo
oculto debajo de las piedras,
enterrado.
Pero solo la sombra,
la sombra del carbunclo desterrado.
jose luis hidalgo


EL CUERPO DE LA SOMBRA
Por estos muros frios he tocado esta sombra
movible en la humedad de estos musgos lejanos.
Mis dedos ya sintieron
los mundos que dejan en el aire
las bisagras que gimen entre todas las nieblas,
el quejumbroso acento de los perros perdidos.
Mis dedos ya tocaron
los perfiles ausentes de un muerto que no existe,
de un marmol escondido
ya nadie sabe donde.
No conozco tu cuerpo.
No sé donde se halla.
Pero sé que tu sangre es una baba que te cala los huesos,
que brota por tus ojos como vidrio disuelto
para mojar tus plantas.
Mi tacto ya está helado en el mar de tu sombra,
en esta sombra lamiente
que quisiera venir para estrechar mi pecho,
para ahogar mi garganta,
para partir mi cintura como cualquier gusano
y dejar que mi cuerpo se desespere y llore
y caiga gemebundo
para escupir mi sangre por este suelo negro.
Yo sé todo esto.
Pero no conozco tu cuerpo.
No sé donde se halla.
jose luis hidalgo



MIEDO

¡Estoy notando en la sombra
mil frailes encapuchados!
Las sabanas me dan frio,
madre.

Estoy oyendo pasos
por la alfombra. El aire
del cuarto está lleno de algo,
de no sé qué. Hay por el silencio
como una sombra. Largo
escalofrio en mi carne
¡y veo pies sonambulos!





TARDE DE LLUVIA

(impresion)

¡Qué de esquinas rotas,
ay, que de esquinas rotas
en el aire
por la tarde!

¡Qué relumbres de agua,
qué de ceniza en el cielo
de los cristales mojados.
Contra el viento.

¡Qué de hombres usados
por el gris de toda la tarde!

¡Oh, que aire de diamantes,
qué de vidrio disuelto
por la calle.

¡Cuchillos, esquinas rotas
toda la tarde!






ROMANCE DE UN BESO

Besé tus labios calientes
allá en los ultimos pinos,
tus labios llenos de flores
que temblaron por los mios.

Tus dientes de plata fina
se mostraron como lirios
que se estuviesen riendo
sin atreverse a decirmelo.

Me miraste, te miré,
te dije que te queria,
te fui diciendo al oido
lo que tu ya bien sabias.

Te pusiste de amapola,
te quedaste con ti misma,
despues te reiste y...
murmuraste que eras mia.

Nos besamos otra vez
dormidos con el cariño,
en un gran beso desnudo
de silencios amarillos.





IDA

No, no. De pronto
ya no eres tu.
Te siento aqui, a mi lado
y te miro en los ojos, si...
Pero no, tú no eres tú.
Te has ido de ti misma
y me quedo con tu ausencia...
¿Con que sueños?
¿Adonde?
¡Que lejania la tuya
ahora que estás a mi lado!
¡Qué frios más duros,
qué esquinas mas cortantes
las de tu silencio!

Estás, si, pero tú, no eres tu...









NUEVA

¡Qué largas las horas mias!
pero las tuyas ¡que cortas!
Qué tiempos nuevos y nuevos
qué instantes blancos y dulces,
qué de silencios redondos
-- los ojos entre los aires
callados siempre, besándose --
sentirte siempre tan nueva
tan renovada
tan entera y tan completa;
metida, llena de limites,
de formas, de lineas y
¡siempre tan nueva y la misma!







GITANA

(Homenaje de admiracion a Garcia Lorca)


Harapos rojos y verdes
te gimen por todo el cuerpo,
los tacones de tus pies
se van partiendo en el suelo
y son tus brazos serpientes
entre madejas de pelo.
La cuerdas de la guitarra
se te parten por el pecho
mientras dolores antiguos
te tiemblan por todo el cuerpo.
- los dolores de tus carros
en los que aullan los perros,
los dolores de tus horas
entre la luna y el cerro... --
El polvo de los caminos
abierto en todo tu cuerpo
viene hablando de olivares
y de los gitanos muertos.
En tus ojos hay tristeza
como de remotos sueños
¡tus ojos llenos de aceite
de olivares y de almendros!
¡Carne! Tu carne oscura
cobre entre lumbre de flecos,
carne tan dura y redonda
como si fuese un pandero.

¡Malaventura la tuya,
gitanilla de ojos negros,
bailando siempre bailando
y descubriendo secretos!










FUGA

El alma de los limites:
Belleza.
La forma, que aqui
estaba, ya no es
por este espacio.
El tacto que solloza
porque no encuentra
su masa.
El acero bruñido, el frio
que se clava de brillos
por unos dedos. Rios
de sensaciones
por la flor de la carne.
Tactos.
Tactos.
Tactos.
El alma de los limites:
Belleza.
La tengo, el cuerpo ya no es.
El alma, sólo el alma.










CANCION DEL MARINERO

(en un barco perdido, sin brujula, en la noche)


Dislocacion de los rumbos
en la estrella de los vientos.
¡Marinero, marinero
condúcenos pronto a puerto!

Su Norte roto en el aire
hasta el sur lanza lamentos.
Este. Oeste. El horizonte
no tiene su nombre cierto.

Veleta de mil esquinas
tu brújula, marinero,
tu brújula por el mar
entre la tierra y el cielo.

Las velas de nuestro barco
llorando estan en el viento.
Nuestro barco entre la noche
sonámbulo, marinero.

El timonel de este barco
tiene los ojos abiertos
y son sus ojos de vidrio,
de vidrio brillante y ciego.

El capitan por el puente
tiene el craneo de yeso
y el piloto se ha quedado
abierto todo en el sueño.

¡Nuestro barco ya no ve,
que nuestro barco está ciego!
¡Nuestro barco va llorando
que quiere llegar al puerto!

HIDALGO




VIENTO

Mil vientos de manicomio
volando estan por el aire

(mediadocena de locos
andan sueltos por las calles)

Un toro de tres mil cuernos
llamando está en los cristales

(¿quien pondra diez mil tapones
al viento para callarle?

Nadie se atreve a ponerselos.
Nadie. Nadie. Nadie.





SOLEDAD

Mi soledad anda sola,
vaga, inconcreta, sin termino,
llorando por las paredes
desnudas de mi aposento.
Se quiere meter aerea
por submarino telefono,
profundo, oscuro, dormido,
hacia puntos estrategicos.
¡Que miedo tiene a quedarse
alargada por el suelo,
quedarse muerta, perdida,
por donde lloran los pendulos!
Los rincones se me abren
con sus brazos siempre rectos.
El cuarto por la ventana
respirando está en el viento.
Pasan dos duros alambres
siempre inmoviles y quietos.

Mi soledad anda sola
Vaga... inconcreta... sin término....












DESPROPORCION

Yo no sé porque hay un limite en cada cosa.
No sé.
Que es esto de la curva y de la recta.
Porqué un arbol esta por el aire y de pronto se muere.
O porqué se queda desvanecido un silencio aunque no le
veamos el limite o sepamos donde lo tiene.
No sé porque una puerta puede aislar con su tapon todo un cuadrado.

No sé.
Porque hay cosas que estan juntas que no pueden ser mas.
Y porque no tendra su forma propia el odio o la tristeza.
Porque un corazon vive sin forma.
Yo no sé si acabará el infinito.
Pero un rio o una roca tambien acaban.
Y él quizá tenga su arquitectura, como todo.
Porque una lagrima es pequeña pero pudiera ser un mundo.
Y una estrella es grande, pero pudiera ser como una lagrima.

Debieran ser los mares los que cayeran en las lagrimas.
No comprendo la gran desproporcion de las cosas.
Porque el mundo debiera ser pequeño y una pasion como mil mundos.

No sé por qué una garra no es grande como la Historia
o como veinte siglos.
O un siglo no es solo un minuto.
No sé.
O una cabeza mas grande que un planeta, porque contiene a éste.
Un nervio de toro debiera ser como una nebulosa.
Y un desierto como un grano de arena.
Por eso las cosas estan tristes.
Y TODAS LAS COSAS LLORAN
LA DESPROPORCION DEL MUNDO.















algunos poemas de jose luis hidalgo





ABIERTO PARA TODO EL MUNDO


Me penetran hoy hasta los mismos angeles.
Puedo ser cualquier cosa:
una aguja en la noche
o un barrendero vestido de domingo.

Es lo mismo.
Estoy vacio. Podeis traer cualquier traje
y encarcelarii en este armario deshabitado que tengo sobre el pecho.
Podeis tambien
enhebrarme los oidos con un arbol
y hacerme andar a fuerza de microscopios.
Cualquier cosa.

No necesito deciros que a mi sangre
le he regalado un pasaporte para que emigre a la luna.
Ahi teneis mi espalda.
Abridle una fosa
y enterrar en ella cuatro piedras
y el tricornio del guardia civil de los bigotes azules.
Repito que es lo mismo todo.

Podeis enterrar tambien un caballo,
asi su calavera no nacerá despues sobre la frente
con un hermoso color verde.
Os entrego mis manos
para que las metais en botellas
o, si quereis, en jaulas;
pero si haceis esto ultimo
conviene que cada dos años les deis algunos pechos de mujer
para que no olviden las caricias
y sean canarios en vez de manos.

Aplicad los oidos a mi pierna.
¿No lo sentis?
Es una flor que ha nacido en la tierra
y me crece por dentro del hueso.
Cuando llegue a la rodilla me sentare
para que no tenga mas remedio que suicidarse.
Seria triste que me llegara hasta la boca
y tener que aguantar su sabor
a jardines y jardines durante el invierno.

Ya os he dicho que estoy vacio.
Soy un saco sacudido.
Cualquier cosa me penetra.
Sobre el estomago tengo una carrera de caballos
cuyo galope es el que me hace latir las arterias con fuerza.
Fijaos bien.

Un rio me nace de la nariz y crece para adentro.
Tiene una mujer desnuda que se baña en sus aguas.
Haced de mi lo que querais.
Fregad los tejados conmigo.
Limpiad al sol el mosquito que tiene dentro del ojo.

Seré si quereis hasta la escupidera del cielo.
Solo os pido una cosa:
que no me convirtais en pila de agua bendita,
yo no podria contener agua parada toda mi vida
con solo las noticias que me traen los dedos lacios.

Que no me quiteis tampoco la mujer desnuda
que se baña en mi sueño.
Lo demas me es lo mismo.

jose luis hidalgo


ASESINATO

El sueño de aquel hombre que tenia un crimen sobre la frente
andaba doblandose y desdoblandose por las esquinas.

En las ventanas de toda la ciudad
empezaron a apagarse aquellos ojos parpadeantes,
que querian contemplar hasta lo ultimo
la extraña agonia de la noche.
Bajo la tierra, los arboles
apresuraron el doloroso entierro de sus raices.
(La luna estaba a punto de escupir sangre
en su penoso esfuerzo por desgarrar las tinieblas).

Dentro de las casas
las corbatas se deslizaban bajo las puertas
y cuando una mano invisible
encendió la luz
no pudo ver que eran serpientes
que iniciaban su huida
hacia los zapatos vacios.

(Habia en el aire un sabor de timbre estrangulado
que recorria el silencio como un escalofrio).

Y el hombre del crimen sobre la frente
andaba, loco, por los bordes de la noche,
buscando su sueño
en todos los rincones de la sombra.

JOSE LUIS HIDALGO


INICIACION

Clamores desde el fondo.
Se crispan las palabras como serpientes vivas,
como aullidos que salen del crujir de los parpados
y se vuelven de acero llorando ante la luna.
Y sobre todo esto:
las tinieblas movibles como un cieno de aceite.
No puedo remediarlo:
lo tengo todo dentro y tengo que escupirlo,
arrojarlo de mi con un asco profundo,
como un hijo maldito
como un aire parado en mis articulaciones.

Amigos, me duele la sangre.
Mis entrañas se crispan,
se derrumba mi frente.
Y no,
aun no es bastante.
Me tengo que desgajar bajo el parir terrible,
bajo este intento inutil de enseñaros mi fondo,
de querer darle alas a lo que va a nacer muerto,
va a nacer repelente,
no querido de nadie.

Pero algo surge amigos, algo surge y me invade,
algo que no se calla, que necesito expelerlo,
que me abrasa por dentro,
que quiere abrirse en voz
cantando en vuestras fibras.

Mirad:
las estrellas palpitan contra la misma tierra
como un corazon sobre mano extranjera.

Miradlo:
los pajaros de aplanan iguales a su sombra
ante el cielo blancureo que les castra las alas.
El aire es sobre la tierra mustia flor en un libro.

Miradme:
solo soy un anhelo de salir de estas ondas,
de salir de estas ondas y estos pozos sin fondo,
pero el cielo me aplasta con su cercano techo
como un caparazon,
como una costra de sangre,
como un silencio apagado debajo de una herida.

No importa, amigos, no importa.
Miradme bien, miradme, os invito a mirarme.
A fuerza de quemarme os mostrare mi fondo
y vereis bien desnudo todo ese charco amargo.
Escuchad los clamores, amigos.
Escuchadlos.

JOSE LUIS HIDALGO


TORMENTA

La tarde quiso cantar
una cancion larga y clara
y un gran suspiro de luz
se le murio en la garganta.
Tristes lirios cenicientos
por el poniente lloraban
lagrimas de azul y rojo
entre las brisas aladas.
Virgenes negras venian
poblando el viento de espadas
y el cielo empezó a gemir
llantos obscuros de agua.
La tarde se quedó sola
con las greñas desatadas
sueltas al aire de plomo
que se lenaban de plata.
Sus muslos verdes y tersos
en la soledad temblaban
frias preguntas a un aire
de respuestas apagadas.
La tarde quiso cantar
una cancion larga y clara
y un gran suspiro de luz
se le murió en la garganta.

JOSE LUIS HIDALGO


UNA NOCHE CUALQUIERA

(Esquema)

La luna estaba en el cielo
como un sexo bajo falda.

Dos gruesos arboles eran
sus muslos de copas blancas.
Los arroyos le ponian
sus zapatitos de plata.

Y mientras tanto, la luna,
como un sexo, palpitaba...

JOSE LUIS HIDALGO


PRESENCIA

Estabas aqui, detras
¡y yo te estaba notando!
No te veia.
No me dijo nadie nada.
No te vi ni en ojos ni en espejos.
Ni gritos de sol o luna
me lo dijeron.

Te marchaste.
- yo sin verte- pero sabiendolo.
Tu cuerpo, sin forma ya,
se desmayó en el Espacio.
Tu marcha fue menos dura
- noté tu ausencia, de pronto -
en el aire.
Pero tu cuerpo ausente
- sin verlo- aún lo tengo.


ALBA

¡Qué brisa se despertó
en la madrugada palida!
¡Que asesinato de sombras
ante las luces del alba!

El gallo cantó a la aurora
una diana despeinada
mientras palacios de luz
despacio, se derrumbaban
y el aire se iba poblando
de gritos y puñaladas.
Por el viento se perdian
galopes de largas patas,
suspiros de lejanias
en luces, finales, blancas.
El cielo como un gran cofre
se fue poblando de plata.
Las claridades del dia
en arcos de tensa palma
iban sacando a la noche
de su destierro de escarcha.

JOSE LUIS HIDALGO



DESPERTAR

Despierto. Veo luz.
Asi ya soy. ¡Me siento
aqui tan nuevo y uno!
Completo soy, entero.

¡Dios mio, qué de rosas!
Mis limites comprendo...
Tactos dormidos suben
a flor de carne, cierto.

Volverme a mi, asi...
¡Mi soledad de dentro!
No sé...Dudo...Respiro...
¡Mis ojos tan abiertos!

Mi dolor en la Ausencia
viene con alas. Tengo
ganado el mundo
¡Que frio ya presiento!

Quedarme como un rio
tendido, largo, cuerpo...
En transitos de ausencias
en gritos y en destellos.

¡Cerraos ya, mis ojos!
¡Abrios en el sueño!
¡Dulzura del no ser!
¡Nostalgia de estar muerto!

Comprendeme tú ahora,
brisa campestre, viento.
¡Recuerdame las formas
y abreme tus espejos!

JOSE LUIS HIDALGO


NANAS

Y NO TE QUERRAN LOS ANGELES

...Y no te querran los angeles
si continuas llorando.
No bajaran cuando duermas
a limpiarte los zapatos.

Mañana por la mañana
subira el sol a lo alto
y tu saldras a la calle
con los zapatos manchados...


NO TENGAS MIEDO AL RUIDO

No tengas miedo al ruido
que se oye fuera,
es el viento que corre
sobre la hierba.

No tengas miedo al viento
que él es tu amigo,
el Viento Sur es bueno
para los niños.

Y cuando venga el dia
sadrás al campo
y jugaras con el viento
sobre los prados.


OYE, HIJO MIO, OYE

Oye, hijo mio, oye
oye la nana.

Te llenaré la cuna
de rosas blancas
que asi vendran los angeles
de lindas alas.

Te compraré un caballo
de crines blancas
para llevarte al rio
a ver las aguas.

Te alcanzaré la luna,
la luna blanca,
para que cuando duermas
bese tu cara...

Ya te canté la nana
duermete ya;
si no las rosas
se mustiaran.

Si no el caballito
se marchará
y ya la luna
no te querrá...

Duermete, duermete,
duermete ya.
Eha...Eha.. aaa...


QUE ES LA NOCHE DE REYES

Que es la noche de Reyes
duermete pronto,
ya se oyen sus caballos
bajo los chopos.

Duermete, hijo, duerme
cierra los ojos
que si te ven despierto
por ser curioso
tus zapatos, al alba
estaran solos.

Duermete, hijo, duerme
cierra los ojos
que estan los Reyes Magos
bajo los chopos.


YO TENGO UN LAZO AZUL

Yo tengo un lazo azul
todo de seda.
Mamá me lo compró
en una tienda.

Yo tengo una flor blanca
toda de raso.
Papá me la cogió
al ir al campo.

El agua me ha deshecho
la flor y el lazo.
¡Yo lloro por la flor,
la flor del campo!


CANTEMOS A LAS FLORES

Cantemos a las flores
que hay sobre la hierba,
ya el sol nos ha traido
toda la primavera.

Mi falda corre,
tu lazo vuela,
las niñas guapas
que den la vuelta...

¡La dimos todas!
Las niñas buenas
jugando al corro
ninguna es fea.

Cantemos a las flores
que hay sobre la hierba,
ya el sol nos ha traido
la primavera.

¡Que gire, que gire,
que gire la rueda!...


LA FEA

Con los rayos de la luna
te estoy tejiendo una falda.
Con los relumbres del rio
voy a limpiar tus sandalias.
El corpiño te lo hare
con las flores de la acacia.

Si los mozos no te miran
cuando vayas a la plaza,
no salgas mas a la calle
y encierrate bien en casa.

jose luis hidalgo.

nanas escritas en 1937 y publicadas en edicion postuma en 1951.



LA SOMBRA DE LAS SOMBRAS

Esas sombras de los túneles que no han llorado nunca.
Esas sombras que no hizo la luz,
que nadie vió moverse,
que solo conocen el gemido de los ferrocarriles.
Esas sombras tan tristes,
tan lejanas al aire.
Alli donde las piedras manan agua,
donde los lagartos nacen ciegos
por el peso de las montañas.
Alli, donde es menester
que las sombras devoren las llamas de los candiles
para poder mantenerse.
Alli, donde los ojos se enfrian
como un carbon apagado
caido en un charco de llanto.
Alli, donde hay arañas y pajaros enterrados
que se alimentan
de luces asesinadas.
Alli habitaba.
Alli estaba aquella sombra de las sombras.


NECESARIO

Siento ya en las venas la soledad de los mares en calma,
el grito destemplado de las horas,
de los cielos vacios,
y de los témpanos que el frio heló como navajas.

El aire tiene grietas y pequeños resquicios.
Las esquinas perdieron hasta sus angulos rectos,
sus silencios y calmas,
los sueños en espera de ultimos despojos.
La sangre ya es un coágulo de oscuro y viejo vidrio
que nunca se derrama
pero que ya se ha perdido,
que ya se ha perdido.

No veo la luz por ninguna parte,
no puedo mover
ni los ojos al blanco,
ni las piernas,
ni aún las manos, aunque el aire está solo;
per, sin embargo, sé que no estoy dormido
y que la tierra no me llama para darme gusanos.
Que mi cuerpo aun es mio,
aunque mi alma reposa en un refugio ausente.
Siento que una gota de fuego
enciende mi garganta,
mis oidos tan sordos,
mi pecho torturado
y mi sien de hombre libre.

Ya me he ahogado bastante en el perfil de las cosas,
pero ahora hasta el cielo me resulta pequeño,
me aprieta los parpados
y me dice palabras por dentro de los huesos.

Venid, amigos, venid
y decidme el nombre de estos astros apagados
que siento ya en la boca,
de este agua subterranes que busca su salida
por mis ojos sin llanto.

Decidmelo todo:
Que hiera el eco de vuestros gritos
mi pecho torturado,
mis oidos tan sordos,
mi sien de hombre libre.
Decidmelo todo, porque necesito saberlo.
Decidme quien me llama quemandose los labios,
doblandose los dientes,
abriendose la garganta.
De quien es esa voz que me llama sin habla
desde el fondo de los mares,
desde el fondo del vientre de todas las montañas,
de todos los mundos,
de todo el Universo.

Decidmelo, porque necesito saberlo.



LA SOMBRA SIN ECO

Emparedada en el yeso
tan quieta estaba y tan fria
que crei que ya era muerta.
Le pregunté,
yo le dije....
Pero no me contestaba.
Le derrumbé en la cintura
las piedras de las ciudades.
Quise cortarle el silencio
con hachas hechas de aire.
Pero nada.
Le pregunté, le preguntaron:
en las esquinas del viento
mil virgenes desnudas,
debajo de las piedras
mil angeles celestes.
Paisajes, vientos y nieblas
le preguntaban.
Pero ella estaba muda,
no pudo decirnos nada.
(Nieves frias y calientes
en la soledad lloraban
largos sueños sin respuesta
con las cortinas echadas).


LA SOMBRA ASESINADA

Estoy guardando esta sombra asesinada
con una herida viva en la garganta.
No espero a nadie que me ayude
a buscar el cuerpo de esta sombra,
de esta sombra que yo no sé quien ha matado.
Con puñales de frio
la han clavado en el suelo.
Le han sorbido la sangre
no sé qué pulpos negros.
Soy el custodio de esta sombra,
de esta luz muerta sin penumbra,
muerta por alguien. Muerta.



LA SOMBRA DE LOS HIELOS

Aquella sombra enfriada que lloraba por los mares del Norte
su tentativa de medusa fracasada,
su anhelo de ver
el vientre de las ballenas,
de vivir en la punta de los arpones.
Aquella sombra que fue siempre navaja cortante,
que no esperó del aire aquellas luces palidas,
que no supo alimentarse
nada mas que de osos celestes
y de huesos triturados sin ansia.
Si. Tuvo que escuchar algun dia
las canciones de los barcos de aceite
que imitaban las novelas de Julio Verne.
Tuvo que notar
porqué los mares de niquel
no son igual que los demas mares.
Pero nunca quiso doblarse al peso de los perros.

¡Triste sombra de los hielos!


EL SUICIDIO DE LA SOMBRA

Hubieran sido necesarios catalejos
para buscar su cuerpo.

Andaba errante y sin sueño
por dentro de las paredes.
No pudo pararse en nada.
Llevaba encima del aire
dos manos ensangrentadas.
Los hierros y las piedras
le quemaban la lengua.
El viento y la tierra
le agrietaba los ojos.
Los ruidos de las ciudades,
el llanto de los niños
le desdoblaba los oidos.
Un dia se ahogó en el mar
con un pajaro muerto al cuello.

JOSE LUIS HIDALGO



LA SOMBRA RETORNADA
Dímelo tú, sombra,
tú que has estado.
¿Que pais era aquel
aquél de tu reinado?
¿Que àis era aquel
de los cielos gemebundos,
de las estrellas frias,
de los cadaveres helados?
¿Que pais.
Dime...














todavia no es la muerte




TODAVIA NO ES LA MUERTE

Te beso, madre tierra, te beso por no escupirte,
porque eres madre de los zapatos ambiguos y los arroyos turbios.
Quiero embarcarme hasta volverme loco
por la catarata verde de tu cabellera.
Nadie vendrá, nadie,
a ver tus ojos vueltos pierna de caballo
sobre mis esponjas,
sobre mis pies ya hechos
cemento hechos sueños hechos años
en la primeva vuelta de aquella esquina sin sombra.

No me pregunteis el nombre de las alcantarillas.
Un sapo no es un ruido de violin ni
una musica de lagarto disecado
con la luz azul que va a nacer antes del parto de las avenidas.

El silencio del talco dormita sobre
el misterio de los secantes desangrados.
Ya sin ganas me voy no iré
nunca nunca.

Todo es muy triste, amigo. Te digo yo que es
muy triste,
este vuelo de los pajaros sin sombra
y la herida que nace en los hombres de los insectos.

Todo es muy triste, muy triste
menos ese beso que intento dar a la tierra,
que será alegre de un solo golpe
cuando el viento cierre la ventana de mi cuarto.

jose luis hidalgo



MUY LENTAMENTE

Asi, asi, muy lentamente,
como una hierba gris que el cuerpo invade
y que viene de lejos tristemente
sollozando...
Asi, muy lentamente
y sollozando,
siempre sollozando
como una nieve azul,
como una luna...
Como un pajaro sin viento que el cansancio
va hiriendo muy despacio por la espalda,
le va, dulcemente, asesinando
con un aire amarillo,
con una voz
o con un agrio silencio hecho de espadas...
Y todo asi, muy lentamente
hacia lo eterno, sin gritos,
sin cerillas,
sin carbones quemados a destiempo.
Frio todo
y desnudo,
y yo, lento, sonambulo,
abriendo un turbio son de torreones,
de cadenas revueltas,
de vidrios,
de cenizas.
Y mis ojos, no sé donde, entre mis dedos
con flores de sangre,
podridos ya,
con gusanos...
Y mi voz
partiendome los dientes y los labios
como una dura tierra,
como un hueso lejano,
como vinagre.
Y mis pies
descalzos,
sin sentido,
destrozados.

busca



BUSCA

I

Viniste aquel otoño, portadora
de una estrella cerrada que en un sueño
como un ojo apagado se escondia.
Por el otoño tú, sin luz, ausente.

(Cada dia en la vida necesaria
elevaba el sol su pesadumbre.
El arbol arrancaba de la tierra
la circulada savia invariable).

Quien supiera de ti, de los caminos
que por el paso lento de la infancia,
de los años brotando en el colegio
a mis manos desnudas te traian!

Vi tu cuerpo crecer sin conocerte
surtidor de si mismo como un junco
sin lograr encontrar la necesaria
definitiva raiz para la tierra.

Y tus manos a tientas, ciegamente
golpeaban sin cesar los corazones
encontraban el eco de un espejo
que su imagen en vano repetian.

Y tus ojos el agua de los años
sin encontrar su fondo reflejaban.

II

Yo tambien, por el otoño solo
dilapidaba extraños meteoros.

Era pastor de hogueras imposibles
que desfilaban lentas para mis ojos
quemandose a si mismas como brasas
contemplandose en aridos espejos.

Yo veia brotar en el silencio
la palmera sin sueño de la noche.
Yo escuchaba mis noches necesarias
amanecer sin ti cada mañana.

Y la tarde esperaba nuestro encuentro
con un vuelo delgado de palomas.
En un aire de alas temblorosas
la piedra su perfil transparentaba.....

III

ENCUENTRO

Fué el encuentro remoto de una sombra
presentida muchos años en voz baja,
ese humo dormido que de pronto
estalla en la cabeza del paisaje.

Fue la rosa encendida que sorprende
su propia anunciacion en el estanque.
Una mano encontrando en el silencio
un corazon desnudo que en él late.

Eras tú y era yo. Como dos llamas
altas de amor, hermosas, encendidas
puro fuego en el viento que se alza
de su mismo futuro de ceniza.

Amor, amor.Llegado como nunca.
Encendido relampago en el centro
del alma que sin orillas sueña.
Tierra en la luz ya de los cielos signo.

¡Oh, raiz encontrada. estrella abierta,
dame tu sueño para siempre mio!
¿Seré yo el rio, eternamente vivo,
adonde su luz venga a reflejarse?

jose luis hidalgo

ultimo poema




ULTIMO POEMA

Aún no te he visto, otoño,
y sé que ya has nacido;
en mi carne te siento,
te escuchan mis oidos.
Preso estoy en mis redes,
por eso te lo digo.
Tú, que no me conoces,
no sabes todo el frio
de soledad que alcanza
a este corazon mio.
Que algun dia comprendas
esto que ahora te digo:
mira ese arbol seco,
sin sangre y sin abrigo,
batido por tus vientos,
por tus vientos herido;
hasta las ramas secas
de su tronco ha perdido...
Más solo que ese tronco
en estas horas vivo.
Ni tu viento acompaña
mi soledad de frío,
ni hay sangre en mis heridas
ni luz en mi destino;
no tengo ni recuerdos
de lo que ya he perdido,
porque quiero contarlos
y mi voz hiela el frio;
porque quiero llorarlos
y el llanto ya no es mio.
Preso estoy en mis redes
por eso aun no te he visto;
mas quiero que comprendas
esto que ahora te digo,
porque a ti puedo hablarte
lo mismo que a un amigo.

Madrid 1947